El escabeche de los mejillones enlatados es… ¡indestructible!

Si amigos, hasta la fecha había una máxima gastronómica que para mí era prácticamente inmutable pues siempre he tenido claro que es la salsa de los callos a la madrileña la que le otorga a SpiderMan sus pegajosos poderes y permite que se adhiera a los edificios con tanta majestuosidad, porque no me negaréis que cuando uno termina de disfrutarse una cazuelita y tras haber mojado su correspondiente pan, se te quedan las extremidades más parecidas a barritas de pegamento Imedio que a dedos. Es más, estoy casi seguro que el inventor/a del Loctite Superglue era/es un gran aficionado a los callos y que en una de sus visitas a alguna de nuestra innumerables tascas, tabernas y barras varias se percató de que tras la ingesta de los mismos, era incapaz de pagar la consumición porque el billete no se le despegaba de las manos… ni el billete ni las servilletas de papel, ni el tenedor, ni las migas de pan, ni… nada de nada. Y no, no es que se hubiera convertido en un mutante capaz de generar poder de atracción tipo Magneto de los X-Men, pero sin saberlo, si había iniciado un camino sin retorno a la invención del pegamento universal. Dejaremos a un lado la polémica suscitada por algunos centros de bricolaje y cadenas ferreteras que le han solicitado al Consejo Nacional de Alimentación que retire los callos del mercado porque reducen significativamente las ventas de adhesivos industriales y colas ni tampoco entraremos en el debate de si la mítica escena de ‘El Exorcista’ donde la niña camina al revés pegada a la escalera cual arácnido insecto se consiguió gracias a que el cátering de la productora lo llevaba una empresa española que ese día había preparado los clásicos callos amén de gambas al ajillo, bravas, calamar romana ‘el rebozado lo hacemos nosotros’, boquerón ‘muy bueno de esta mañana’ y quisquilla ‘fresquísima que me la quitan de las manos’…

El catering que se sirvió en ‘El Exorcista’

Pues bien, adicionalmente a esta gran verdad, he descubierto otra que para mí ha pasado a ser indiscutible: El escabeche de los mejillones en lata es.. ¡indestructible! Sí amigos sí, porque… ¿quién no ha vivido la dramática situación de intentar deshacerse de una bolsa de basura o de reciclaje que contenga una lata de este rebelde elemento? Se llama escabeche pero mas bien se le podría denominar ADM (Arma de Destrucción Masiva) ya que por donde pasa deja irremediablemente su huella: Manchas en la encimera, en el mantel, en el suelo de la cocina, en el fondo del cubo de la basura y si tienes la mala fortuna de abrir la lata y ser salpicado por un chorretón, puedes despedirte de la prenda en cuestión. Si tienes que transportar la bolsa para reciclar en un vehículo vete también haciéndote a la idea de que la tapicería se transformará en un cuadro de arte conceptual anaranjado y que por otra parte, tu coche olerá a moluscos una larga temporada.

Podríamos llegar a pensar (inocentes de nosotros) que este caso la barra de pan es nuestra mejor aliada para deshacernos del escabeche pero, no amigos no, porque siempre siempre quedarán restos, si bien aquí no acaba la cosa porque si en plena acción de mojar el pan tocas el aceite y te manchas las manos con él (algo que con el 99% de seguridad te terminará pasando) prepárate porque buenoooooooooo… ¡ Ni la Crema Neutrógena de los rudos marineros Noruegos te resultará mejor aislante dérmico y seguramente térmico ! Se comenta en foros especializados que ya hay submarinistas que han empezado a prescindir del neopreno porque después de hacerse el aperitivo, cubren toda su humanidad con escabeche, asegurándose de esta forma además que no serán atacados ni molestados por ningún depredador marino ya que esta salsa actúa de absoluto repelente, y garantizando además que en caso de perderse o de quedarse atrapados, con total seguridad serán localizados porque el rastro que dejarán será visible desde muchas millas.

Yo creo que la Ana Rosa Quintana de turno ni los químicos de los laboratorios de la baba de caracol han descubierto todavía las propiedades aislantes que tiene el escabeche y por cierto, a pesar de que dicen que hay uno en la luna, se nota que los gallegos no llegaron nunca a Groenlandia ni al Polo porque si así hubiera sido les habrían llevado mejillones en conserva de la ría y los Inuits y los Esquimales no tendrían porqué darle matarile a las nutrias ni a las morsas con tal de conseguir su grasa como aislante. De una tacada y de forma fácil acabaríamos con este grave problema ecológico y medioambiental aunque sin quererlo estaríamos generando otro mas grave sin duda: Recomiendo a los de ADENA-WWF que en sus próximos viajes a estos remotos lugares se lleven un pequeño cargamento de latas de mejillones en escabeche (pero pequeño) y al mismo tiempo que vayan advirtiendo a los del satélite del MeteoSat que si ven como empiezan a cubrirse estas blancas regiones terrestres con una sospechosa mancha anaranjada que avanza sin remisión, ya saben que se trata del… ¡indestructible escabeche! Cuidado amigos, cuidadooooooooo 😉

¡Alerta amigos! El escabeche termina pasando factura…

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Publicado el 15 noviembre, 2011 en COMER, BEBER Y AMAR. Añade a favoritos el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Tengo el sofá lleno de manchurrones por culpa de un bocata de mejillones que me comí un día de esos que te puede mas la vaguería que otra cosa. Muy rico, pero muy guarro. ¿Alguien sabe algún truco para que puedan desaparecer esas manchas? Yo de momento le he dado la vuelta a los almohadones y a simple vista funciona.

  2. ¿Dices que en Vietnam no utilizaron el escabeche del mejillón? ¿Qué te crees que era el “Agente Naranja”? ¿Zumo de mandarina?

  3. Qué bueno, Oskar! Lo voy a añadir a mi listado de Poltergeist caseros, junto a “la leche Ideal siempre caduca justo el mes antes de que vayas a utilizarla”, “el abrefácil lo inventó McGiver” o “necesito una tabla de equivalencias para las medidas de las recetas de mi madre (un chorrito, tirurí, tirurá, cuando veas que está…)” 😛

    Un abrazo ¡Garcias por arrancarnos siempre una sonrisa!

    Mayte

  4. Oskar, ¿no has pensado en hacer un monólogo?

    Muy bueno, continua así.

  5. Puffff, menuda indigestión, chaval. Ten cuidado la próxima vez que quieras hacerte un aperitivo clásico.

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