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Muckbang o de como Corea perdió los palillos (y la vergüenza) | Elsumiller.com noviembre 2016

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Allá por septiembre y en el artículo llamado ‘7 tendencias Gastrodigitales para el 2017’ comentamos entre otras una que os ha llamado especialmente la atención y de la que me habéis escrito para que profundice un poquito más: El Muckbang.

¿Te parece interesante ver a un coreano, en su casa, viendo en tiempo real como se prepara y se come unos noodle? Puede que a ti no, pero a cientos de miles de coreanos del sur, sí. El fenómeno se llama Muckbang, palabra que en coreano fusiona los términos ‘comida’ y ‘retransmisión’. Y sí, ya ha tras pasado fronteras. Y es así, literal. Si os gusta ver en directo como comen otras personas mientras interactúan con vosotros vía chats online, esta tendencia es la vuestra.

Se dice a menudo que, si deseamos ver que nos deparará el futuro, conviene siempre que no perdamos de vista a cómo influye la tecnología en la interacción entre personas. Pues bien, podemos tranquilamente decir que hemos visto el futuro en un bloque de pisos donde un joven (muy joven) en Seúl, alrededor de la medianoche, pide junto a un par de amigos por internet que le traigan la cena (sashimi de calamar especiado y cangrejo al vapor). Los gestos son exagerados. Los bocados se dilatan más de lo habitual. Es normal, a ese chico le están pagando por verle cenar y por hacer alarde de su comida frente a los espectadores, tentándolos constantemente. Hace ruido, mucho, y tampoco es casualidad. Esta todo medido. y forma parte del show. Un micrófono de calidad recoge los sonidos guturales mientras se sorbe, se mastica algo crujiente, se acelera la respiración y los gestos por el picante o se gime de placer ante un bocado que le derrite el paladar. 

Y no. Esto no se limita a la privacidad de este chico. Es posible que más de 10.000 personas lo estén viendo comer cada noche. Un flujo constante de mensajes llega a su ordenador y los espectadores, le van otorgando pagos en base a su comportamiento, de forma que a mayor número de ‘estrellas’, mayor será la cantidad de dólares que recibirá por la retransmisión. A mi esta práctica realmente me hace cuestionarme muchas cosas, pero principalmente me hace preguntarme hacia donde está evolucionando la sociedad, los paradigmas de la comunicación, el peso del ego digital e, igualmente, el descrédito de nuestra propia identidad, que es sacrificada pasando un plano terciario porque preferimos ver como cena otra persona con amigos en directo que hacer lo mismo por nuestra cuenta.

¿Cuál es el atractivo de ver a otras personas comer en forma remota desde un equipo informático? ¿Es una especie de voyeurismo? Quizá la clase sea ese concepto del que alguna vez hemos hablado por esta sección: #FoodPorn o comida pornográfica, siendo esta última palabra la forma de plasmar la atracción irrefrenable que la comida representa. ¿Son tan aburridas nuestras vidas como para tener que pagar por ver a otra persona cenando?

Para bien o para mal, no perdamos de vista este nuevo concepto de funcionamiento de contenidos, donde las nuevas celebrities de la pantalla comienzan a esgrimir modelos poco convencionales, negociando contratos y cobrando un salario que sube o baja en función de cómo reaccionan los espectadores en el momento. Son ellos los que tienen el botón “pagar” en sus dedos. Si tienes un día bueno, ganaras mucho dinero. Si no enganchas, no harán clic y la digestión se te terminará haciendo más pesada de lo que pensabas. Futuro y… ¡ojo! que en Corea del Sur saben mucho sobre tecnología y tendencias 😉

 Puedes leer esta publicación en su formato original pulsando AQUÍ (pag. 46).

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