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Melon Meter: La “risión” llega a tu iphone

Suele ser bastante normal y más ahora en esta época estival, el estar disfrutando de una reunión familar en la casita de campo de turno y que tu tío o tu suegra saque una sandía de postre y claro, surge el debate sobre si estará buena, mala, y los clásicos comentarios “no, si yo lo he palpado y esta está buena” o “el hombre me ha dicho que este está a punto”. En mi caso, el punto que tenga el melón no es problema ya que no como, pues yo para los postres, soy mas de las que venden en las pastelerías que de las que cuelgan de un arbol. En cualquier caso se acabaron los problemas porque, a partir de ahora cuando vayamos a comprar sandias no tendremos problemas gracias a la aplicación  Melon Meter para smartphone que te permiten saber si algunas frutas como el melón o la sandía están maduras.  Tradicionalmente, bastaba con golpearlas ligeramente y afinar el oído para saber si suenan como deben, sin embargo la mayoría de las personas no distinguen cuando una sandía está madura y suena bien de cuando no lo está y no suena como debería. Esta curiosa aplicación para el iPhone analiza este sonido e indica si la sandía está o no madura.

Melon Meter, la "risión" llegó al iphone, porque no me digáis que esta app no es un descojone

Y es que en ocasiones ir a la frutería y conseguir que la fruta esté en su punto justo es más complicado que encontrar unas gafas de sol buenas en un bazar chino. Pero las nuevas tecnologías no solo están para conseguir conquistar el Espacio, viajar el doble de rápido o teletransportarnos en el tiempo, sino que también pueden servir para ayudarnos en nuestro día a día, como en esta ocasión, donde esta app (que por cierto, cuesta la llamativa cifra de 1,59€) nos salvará seguramente el verano y de tener que meternos entre pecho y espalda una rodaja de sandía que no cumpla con nuestras expectativas, ¡faltaría más!.

El medidor irá moviendose a medida que golpeemos la fruta

La utilización de la Melon Meter es muy sencilla. Basta con acercar el micrófono del teléfono a la sandía y darle unos golpes para que la aplicación nos indique si está en su punto óptimo de madurez o debemos seguir rebuscando en el stand de las sandías.

En definitiva, innovación para hacer más fácil el día a día hasta en la frutería. Como he comentado, a mí personalmente no me va a resultar demasiado útil y espero impaciente a que alguien se digne a crear una app que me analice las distintas clases de donuts y recomiende el mas adecuado para cada ocasión, ya que no quiero cometer la torpeza de arrearme uno de chocolate blanco a media mañana cuando lo correcto era haber elegido uno “natural” por ejemplo jejeje 🙂

Cocer y cantar: Helado de vainilla, cookies, dos chocolates y almendra

Andaba yo pensando (rarísimo en mí) que este verano todavía no le había dado “trabajo” a la fantástica y baratísima heladera del Aldi que me regaló mi mujer el año pasado, por lo que ni corto ni perezoso me puse manos a la obra y pensando pensando que podía hacer, recordé que uno de los helados que mas éxito tienen siempre en mi “Summer Top Icream” es el clásico de de vainilla con cookies y trocitos de choco. Dejándome llevar pues por la emoción de reto y estando asesorado para la misión por los maravillosos consejos y pasos a seguir que pude obtener del blog gastronómico El Monstruo de las Galletas (que en cookies pues es claramente un referente) me lancé a la misión, si bien y como a mí me gusta, decidí saltarme un poco las reglas y hacer el helado “a mi manera” o de la forma que yo entendía que debía de hacerse.

Comenzamos: Por un lado haremos la pasta de las galletas y por otro lado el helado. Para la masa de galletas he elegido una muy sencilla, unas galletas de mantequilla y ya está y para el helado como he comentado, utilizaré mi heladera para hacerlo ya que siempre quedará mejor. Si no tenéis, pues según vaya congelándose el helado en la nevera sacar e ir moviendo hasta que se haya congelado por completo para evitar en todo lo posible las cristalizaciones.

Ingredientes para las galletas y tropezones:

  • 150 g de mantequilla
  • 200 g de harina de fuerza
  • 100 g de azúcar glas
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 80 g de pepitas de chocolate negro con almendras
  • 50 g de pepitas de chocolate blanco

Ingredientes para la masa y los "tropezones"

Al final yo me decanté por unos “cuadraditos” de almendra cubiertos de chocolate negro Valor que seguro que aportaban un contraste interesante de “amargor” al helado y además, me complementaban el mismo con las almendras. La masa de galletas es muy fácil de hacer pero hay que tener un poquito de paciencia. Tendremos la mantequilla un ratito a temperatura ambiente y la trabajaremos con una mano mezclando el resto de ingredientes hasta que quede algo parecido a esto:

Masa de galletas que así crudita esta ¡buenísima!

Después cogemos porciones y hacemos canutillos como los que hacíamos de pequeños con la plastilina ( y que otros de mayores hacen líandose unos…. en fin, dejémoslo estar jeje) . Los envolveremos en plástico film y los dejamos un buen rato en la nevera para que se endurezca la masa, en la parte mas fría de la misma a poder ser. Una vez duritos, los troceamos en pequeños trocitos y los reservamos en frío de nuevo.

Canutillos de pasta de galleta que debemos de cortar en pequeños trocitos

Continuaremos con el helado. El que hice tiene como base una crema inglesa. De las diferentes formas que existen creo que esta es una de las menos complicadas para hacerlo y menos perdida de color (que proporcionan las yemas) tendrá, y en este caso tratándose de vainilla nos interesa que tenga un color cuanto mas intenso mejor.

Ingredientes para el helado de vainilla:

  • 250 ml de leche entera (importante porque yo utilicé Desnatada que era la única que tenía y los helados necesitan de cuanta más materia grasa mejor)
  • 150 g de azúcar invertido (jejeje ya estáis pensando en la broma que os conozco pájar@s)
  • 250 ml de nata (35% m.g recomendable, aquí también me volví a quedar corto porque la que tenía solo era 18%)
  • 6 yemas de huevo (si son pequeñas, o 4 si son grandes)
  • 3 cucharadas soperas de esencia de vainilla (o una vaina si tenéis, que sería lo perfecto)
  • Además, luego se el añaden los trocitos de masa de galletas y las pepitas de los chocolates.

Ingredientes para el helado

A ver, tema azúcar invertido: Si no tenéis azúcar de este tipo o no os apetece prepararlo, utilizáis la misma cantidad del normal, no pasa nada, pero es que el azúcar invertido es muy utilizado en la heladería por su poder anticongelante, es decir, evita la recristalización, como la glucosa o la dextrosa, proporcionando al helado una textura maleable, suave y cremosa. Pero, ¿qué es el azúcar invertido?, es el líquido o jarabe resultante del proceso de inversión del azúcar mediante la acción ácida o enzimática, o sea, con una solución de agua, azúcar y ácido cítrico se separan los dos componentes del azúcar, la fructosa y la glucosa. El azúcar invertido se puede comprar hecho, pero también podemos hacerlo en casa como yo hice, para ello necesitaremos:

Ingredientes para hacer azúcar invertido:

  • 400 g  de azúcar
  • 150 ml de agua
  • 7 g de zumo de limón (medio limón pequeñito exprimido)
  • 4 g de bicarbonato sódico (el de toda la vida)

Resultado tras la elaboración del azúcar invertido, queda un jarabe.

Para hacer el azúcar invertido debemos mezclar el zumo de limón con el agua y luego incorporarlo al azúcar, mezclamos y llevamos al fuego. Cuando empiece a hervir retiramos del fuego y dejamos enfriar un ratito, entonces añadimos el bicarbonato sódico, que hace que se equilibre el pH y mezclamos bien. El jarabe resultante se pondrá blanquecino, pero su color definitivo es ambarino pálido cuando se enfríe. Como digo, no es imprescindible hacer este paso, pero viene muy bien para que los helados no se queden con textura “de cristal” y si te sobra jarabe, pues no pasa nada, a la nevera y a por la próxima receta. Por cierto, el poder endulzante de este sirope es superior al de el azúcar normal, tened esto en cuenta.

Empecé mezclando la leche con el azúcar invertido y llevé a fuego, removiendo constantemente para que el azúcar se mezclara perfectamente. Por otro lado, preparé  las yemas y las mezclé con la nata, a la que previamente le había incorporado la esencia de vainilla. La mezcla de yemas+natas fue incorporada a la leche+azúcar y volvió al fuego sin parar de remover, despacio, pero sin parar. En un ratito empieza a espesar un poco y lo retiro de la placa de inducción, para ponerlo a enfriar. Podemos enfriar rápidamente metiendo el bol en otro con hielo o bien lo dejamos en la nevera removiendo poco a poco, aunque a la nevera, las cosas templadas o calientes, cuantas menos mejor. Al final, la textura y aspecto de la crema inglesa que buscamos es algo parecido a esto:

Crema inglesa de vainilla que servirá de base para el helado

Y llegó el momento de mezclar todo este maremágnum de ingredientes y hacer el helado  propiamente dicho. Montada la heladera fui incorporando los distintos componentes, empezando por la crema de vainilla. Normalmente tarda unos 10 o 15 minutos en hacerse el helado, por lo que cuando ví que la cosa empezaba a espesar le añadí en primer lugar la masa de galletas cortada en trocitos y todas las pepitas de chocolate.

Heladera empezando a cumplir con su cometido

Heladera empezando a cumplir con su cometido

Topping de chocolates para incorporar al helado

Pues nada, cuando vemos que la mezcolanza ha llegado a buen puerto y que la consistencia del helado empieza a tener ese aspecto denso deseable, hemos terminado de hacer nuestro helado y debería tener un aspecto así mas o menos:

Textura del heladito ¡rico rico!

Tarrina lista para consumir o meter en el congelador

Bueno, y hasta aquí llego la experiencia del heladito, solo restó sacarlo de la heladera y ponerlo en un recipiente hermético y al congelador (si es que sois capaces de aguantaros). Os puedo comentar que está bastante bueno y como siempre y con ánimo de mejora, comentaros varios aspectos que he detectado importantes:

  1. La leche debe ser entera (y no semi o desnatada)
  2. La nata cuanta mas materia grasa tenga, mejor (de 35% hacia arriba)

¿Porqué digo esto? Pues porque este helado necesita de todos los elementos grasos que le podamos aportar, ya que eso va a conseguir multiplicar exponencialmente su cremosidad, y en el paladar eso es de agradecer ya que incorporando el azúcar invertido ya conseguimos que no tenga una textura cristalina y lo de la materia grasa sería como ponerle la guinda al pastel. En fin, fácil, divertido y si tenéis crios seguro que se lo pasan de cine haciendo este tipo de experimentos en la cocina con vosotros. Yo, al ser un niño grande (y gordo) ya lo llevo todo de serie 🙂

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