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Smartphone: ADMH o Arma de Destrucción Masiva Hostelera | ElSumiller.com Octubre 2014

Sumiller OCT

Son algo cotidiano, de nuestro día a día, no podemos despegarnos de ellos, nos acaparan la atención,  las manos, nos distraen y lo que es peor, condicionan nuestro tiempo in extremis, hasta la extenuación.  Se llaman Smartphones (o terminales móviles de última generación) y cada vez tengo más claro que el futuro de nuestro entorno digital pasa por los dispositivos móviles y que es algo contra lo que no podemos luchar, mas bien debemos adaptar nuestras capacidades y actitudes para convivir con ellos, pues de lo contrario, nuestro día a día se puede convertir en algo infernal, adictivo e incompatible.

Si a nivel personal convivir con un smarphone se convierte en un verdadero reto, en lo concerniente a la vertiente hostelera, la cosa se puede desmadrar hasta extremos insospechados y lo que iba en teoría iba a ser una cena con tu pareja o amigos se pasa a convertir en todo un reto periodístico que cual corresponsal en El Cairo, debes de cubrir sí o sí. No hablo por hablar, es una primera persona difusa la que utilizo (la mía) por que es lo que me pasa constantemente (y no solo a mí). Entras al Restaurante de turno, te acomodas en la mesa y a partir de ahí empieza el festival Polaroid: Le haces fotos a la carta, le haces fotos al plato, a las servilletas, al ticket, al camarero, al vino, al refresco, al toilet,…Pero vamos a ver, ¿esto es normal? Buffff, pues cotidiano sí, pero  sinceramente, últimamente me estoy planteando que de normal esto ya no tiene nada.

Lo peor es que no somos (o no queremos ser) plenamente conscientes del daño que podemos llegar a generar, y lo digo tal y como lo siento. Subir un comentario positivo a internet no hace ningún mal, al contrario, genera visitas, buenas sensaciones y una mejora de reputación online, pero una publicación negativa, puede ser mortal de necesidad, y lo puede ser por varias y poderosas razones: Una de ellas es que desde nuestra ‘objetividad subjetiva’ no estemos escribiendo con la cabeza fría y los argumentos bien estructurados. Y no, no se trata de no decir que a uno le han tratado mejor o peor, no no. Se trata de hacerlo con coherencia, respeto y contenido, tal y como nos gustaría a nosotros recibir una crítica por parte de otra persona. Otra de las cosas que ocurren es que normalmente no nos ponemos nunca en el lugar de la otra parte, en este caso, la del hostelero, y es un sano ejercicio que ahorraría a todas las partes más de un disgusto.

Recordad amigos el título de este artículo y que tener un teléfono en la mano puede generar daño innecesario a personas que se están ganando la vida tan honrada y dignamente como cualquiera de nosotros. Una noticia positiva viraliza x 3, una negativa lo hace x 9. Apostemos por la sensatez, el entendimiento y aprovechemos nuestras visitas a los establecimientos hosteleros para gozar y disfrutar, que de eso se trata ¿o no?. Nos leemos en noviembre 😉

Para leer el artículo en su formato original pulsar AQUÍ  😉

ADMH

Restaurante DAIKICHI en Alicante

Después de nuestra reciente experiencia en el Daikichi hubo una cosa que Alfonso, José Luis y a mí nos quedó clara: Si hubiéramos nacido en Japón seríamos luchadores de sumo. ¿Por qué? Pues básicamente porque el festival de arroz y viandas típicas que nos pegamos fue de antología, de órdago, de cerezo en flor o de vaya ud. a saber… parecía “la fi del món” o que no fuera a haber un mañana. Allí celebramos la fiesta del loto, del crisantemo y hasta del clavel rojo chillón, madre del señor… ¡Que barbaridad! 😉 Una cosa es ir con hambre y otra lo que nos pasó a nosotros que sin hablarlo, nos pusimos de acuerdo para no almorzar y pegarnos un homenaje en este excelente y auténtico establecimiento de gastronomía japonesa que además, destierra absolutamente el manido postureo de otros establecimientos para centrarse en ofrecer platos y gastronomía auténticamente japonesa, que te podrá gustar mas o menos, pero que es real y cotidiana del país nipón.

En fin, con este panorama alentador y deseando probar todas esas maravillas que habíamos leído en los comentarios del grupo “Comer y Beber en Alicante”, allí que Nobita,  Takeshi y Doraemon nos fuimos y nos dispusimos a gozarlo cosa bárbara, y vaya si lo hicimos. Cuando uno entra en Daikichi lo primero que siente es un ambiente muy familiar y encuentra un localito pequeño, muy acogedor y con el aspecto de una taberna japonesa, lo cual es muy de agradecer por lo original del concepto.

Daikichi, cerveza, sunomono y hiyashi chuka

Llegué el primero y mientras mis compis asomaban, pude saludar a Meng Qi, el responsable de la sala y grandísimo anfitrión al que yo tenía también muchas ganas de conocer. Un tipo encantador, auténtico, al igual que su esposa  Mizuki, que además es cocinera allí.  Me acomodaron en una mesita para 4 con bancos y sillas y para hacer la espera más amena,  me fue servida una Asahi, una interesante cerveza japonesa y un bol cerámico de sunomono y que contenía encurtidos a la vinagreta, en este caso algún tipo de alga (no pregunté cual) y pepino muy finito. Rico. Al llegar finalmente a la mesa mis compañeros, pedimos más cervezas, en este caso también Kirin Ichiban, mas suave que la Asahi, y ojeamos la carta de mediodía, que según nos contó Meng, difiere de la de la noche porque cada una incluye lo que él denomina “un producto estrella”. La de la noche incluye sushi y la de mediodía, las afamadas takoyaki que son unas bolas del tamaño de una pelota de pingpong  hechas de harina de trigo, huevo, jengibre, algas  y trozos de pulpo. Además, se hacen a la plancha y no fritas, lo que para mí es un valor añadido. Teníamos muchas ganas de probarlas y pedimos toda la variedad que había en la carta. También y fuera de carta, vimos que teníamos la posibilidad de probar un plato de verano típico de Japón al estilo de una ensalada y allá que lo pedimos también.  Otro de los platos mas reconocidos de la carta son los donburi (que significa cuenco) que están rellenos de arroz y que encima contienen distintos tipos de ingredientes como carne, pescado, marisco, vegetales en distintas salsas.  Al igual que con los takoyaki, pedimos varios donburi y viendo la cara de circunstancias que Meng ponía repasando las cantidades pedidas, decidimos parar no fuera a ser que, incluso nosotros, maldecidos con el don de la eterna digestión , nos estuviéramos pasando. 😛

Takoyaki daikichi de sousu mayo, ponzu mayo, chili mayo, shio rayu

Lo primero que llego a la mesa fue el hiyashi chuka, que sería lo que nosotros llamaríamos una ensalada de verano fresquita. Consistía en un mix de fideos,  jamón de york, tomate, pimiento, brotes de soja y alguna verdura más, todo ello frío y regado con una deliciosa salsa con sabor a sésamo. Muy rico la verdad. Mientras dábamos cuenta de este plato, empezaron a desfilar por las mesa los platos de takoyaki. Hablo en nombre de mis compañeros si digo que son absolutamente deliciosos, nos encantaron. Las 7 bolitas que contiene cada plato, independientemente de la salsa que incluyan, tienen una cosa en común: No son nada aceitosas y sí absolutamente cremosas. No te lo esperas. Quizás porque crees que van a ser mas estilo buñuelos seguramente, que es lo que nos pasaba a nosotros. El sabor es excelente, nada fuerte y se aprecian perfectamente los trozos de pulpo. Los 4 platos que pedimos fueron Suosu Mayo (la salsa tradicional con mayonesa y copos de bonito, para mí, el mas rico de todos), el Ponzu Mayo (con salsa ponzu y mayonesa, muy bueno también por el puntito ácido que tiene esta salsa ya que suele contener lima y vinagre), el chili mayo (con mayonesa, lechuga y salsa dulce-picante al estilo de las que se utiliza para las bitterballen holandesas o el shawarma. No demasiado picantes) y por último estilo shio rayu (que incluía en su elaboración aceite picante y salsa mas picante aún), pero para ninguno de los comensales, el grado de picante llegó a ser un problema. Meng adicionalmente nos comentó que este tipo de takoyaki ahora mismo hay solo 2 sitios que lo hacen en España (y el otro está en Sitges) y ya empieza a tener clientes que van solo y exclusivamente al Daikichi a probarlo, que por cierto, se hace bajo receta casera e indicaciones a imagen y semejanza de un bar en el centro de Osaka especializado solo en ello.

Donburi Daikichi de katsudon, gyudon y oyakodon

Sin cortar el flujo de Asahi y Kirin, entraron en escena los donburi. El primero que llegó fue el oyakodon, que era de pollo y de huevo. Destacar la buena cantidad de comida de cada cuenco y en este caso, la calidad tanto del pollo como del sabor del conjunto ligado con la salsa. El arroz estaba en un excelente punto y le notamos un gustito muy agradable a pollo de corral, pollo de calidad. Luego llegó el katsudon, que es cerdo empanado. Ídem sensaciones que el pollo y una salsita muy agradable. Carne muy tierna y el rebozado muy ligero. Por último, llegó a mesa el cuenco llamado gyudon, que era de ternera con jengibre encurtido. Este cuenco nos despertó sensaciones contradictorias ya que por un lado, encontramos excelente tanto la salsa como el poder encontrar trocitos de jengibre encurtido (a José Luis y a mí nos encanta) mezclados con el arroz. Lo que para nosotros baja el listón de este donburi respecto a los otros es que la ternera, tal y como apuntó Alfonso, está hecha al vapor y se queda, bajo nuestro parecer, excesivamente seca, y como está cortada de forma lonchada y finita, pues aún se nota más seca. El sabor al igual que el resto, impecable.

Dorayaki Daikichi, yukimi daifuku, mochi, anko

Sinceramente y como he comentado al principio, estábamos hasta arriba, hasta el infinito y mas allá, y gracias a que Meng tiene mas cabeza que nosotros porque aún le habíamos pedido un cuarto cuenco con pollo crujiente marinado y le ordenó a la cocina que no lo sacara, menos mal. Claro, aún nos quedaba sitio para el postre y estando Doraemon y sus amigos en el Daikichi… ¿Cómo no iban a pedir dorayaki? Si veis este manga animado, son los famosos pastelitos que se come el gato cósmico a todas horas y es un tipo de pastel dulce japonés que consiste en dos bizcochos de forma redonda, denominados kasutera, y que están rellenos de anko, que es una especie puré dulce de judías rojas y chocolate. ¡Riquísimo! Al principio y con el primer bocado la sensación es un poco desconcertante, pero a medida que vas comiendo te gustan mas y mas. He podido ver en la fanpage del Daikichi en Facebook que los hacen caseros todas las mañanas, con lo cual aún me supieron mejor. Junto al dorayaki (que partimos en 3) también tomamos 3 yukimi daifuku, que son 3 bolitas (la cosa iba de bolitas) de helado de vainilla muy suave envueltas en una fina capa de mochi (pasta de arroz glutinoso). Vamos, una cubierta gomosa de arroz que mantiene el helado dentro a temperatura. Al igual que el otro postre, el primer bocado es curioso pero también te lo comes muy a gusto.  En fin, compartiendo con Meng una agradable sobremesa y brindando con mini-sake a los que fuimos obsequiados, llegamos al final de esta fantástica comida que todos los comensales participantes valoramos muy positivamente y que estamos deseando repetir, tanto en su versión de mediodía como en la nocturna que nos gustaría conocer. El total de la cuenta fue de 107,10€, lo que dio un coste por comensal de 34,70€. Kampai!

Alfonso, Meng, José Luis, Mizuki y Oskar

Gema Penalva RestOBar en Alicante (Nueva visita)

Se trataba de una celebración especial y como tal, merecía un sitio especial y con de garantía de éxito, así que desde el principio lo tuve claro y nos pusimos en manos de Gema Penalva y su maravilloso equipo en el Rest-o-Bar de la mutilada Plaza Balmis. ¿Qué íbamos a cenar? Ni idea. Hablé con Gema en días previos y le dije que le diera barra libre a su creatividad, porque si hay algo de lo que puedes estar tranquilo es que poniéndote en sus manos, haga lo que haga, vas a comer de forma sensacional, así que nos dispusimos simple y llanamente para disfrutar de la noche.

Javi, como siempre, atentísimo en sala, nos trajo unas aceitunas muy bien aliñadas y unos cócteles con base de vermouth para hacer la espera más agradable y nos sugirió la posibilidad de elegir algún vino concreto o dejarnos llevar por un maridaje en cada plato que más o menos ya tenía barruntado y que sonaba la mar de tentador, así que fue dicho y hecho, porque en su excelente criterio para la elección de vinos, también es muy fácil confiar. Esto prometía.

El espectáculo gastronómico se inició con foie caramelizado sobre pan de brioche casero de mantequilla y pasas: Absolutamente delicioso. La combinación de sabores única, la mantequilla, el dulzor de las pasas con el caramelizado del foie, la untuosidad del mismo con su sabor característico junto al brioche como complemento esponjoso y a la par tostadito fue sensacional. Mucho más si le sumamos que como maridaje Javi nos propuso un vino de hielo nacional, concretamente D.O Calatayud, Baltasar Gracián, vino con un intenso aroma a frutas exóticas, de dulzura ajustada y delicada acidez. Suave y muy agradable de beber.

Foie, croquetas de huevo, croquetas de bacon y coca de escalivada

Continuamos con dos kits de supervivencia ‘croquetera’. Por un lado, las genuinas e identificables ‘niñas de mis ojos’ que son unas croquetas de huevo como te las haría tu madre sobre mahonesa casera, con un sabor increíble que te transporta a la niñez y seguro que a los momentos más agradables que hayas pasado en la cocina con tus padres. Cremosidad, sabor identificable, fritura perfecta, nada aceitosa, tamaño acertado, apetecibles siempre. Brutales. También llegaron a la mesa unas croquetas de bacon sobre puré de níspero (el níspero acompañó muchos de los platos y fue otro detallazo y guiño de la cocina ya que el níspero fue la excusa con la que yo pude conocer a Gema allá por el 2009/10). Estas croquetas iban rebozadas en panko, el pan rallado japonés, y también estaban buenísimas, con el característico sabor ahumando de la panceta y el dulzor complementario que le aportaba el níspero. Sensacionales. Las croquetas (ambas) fueron maridadas en esta ocasión con Enate Rosado Cabernet Saugvinon del Somontano. Otro acierto, y además, muy original, ya que me comentaron que la Cabernet no es una uva que se utilice para los rosados. Muy afrutado y equilibrado, nos gustó tanto que con el maridamos algunos platos adicionales, como el siguiente, una coca (con masa estilo a la de mollitas) con escalibada y anchoa. Excelente. Lo que más nos gustó de este plato, al margen de la textura de la coca, con la suficiente consistencia para mantener la firmeza pero la suficiente ligereza para deshacerse en la boca, fue el pronunciado sabor a comino que las verduras tenían pues nos encanta. La carnosidad de la anchoa fue punto y aparte. Ni una espina y una salinidad perfecta para mi gusto, nada excesiva y muy agradable.

Junto con la clásica media hogaza casera tostada y su alioli + tomate rallado llegó a la mesa un nuevo plato que seguimos maridando con el Enate: Ensalada de rulo de cabra caramelizado con níspero de Callosa d’en Sarrià y dátiles ilicitanos. Con un fantástico aliño, nos aportó una refrescante pausa jugosa, dulce y semiácida.

Hogaza, Ensalada, Abisinio, Bacalao y Secreto

La siguiente propuesta que llego a mesa fue un original ‘abisinio’ (huevo cocido y rebozado de la montaña alicantina) pero que se había innovado dejándolo en textura poché, infiltrándolo de níspero y trufa (aún me pregunto cómo) y acompañándolo de un puré de patata y trufa con un salteado de distintas setas: Espléndido. Un plato para repetir una y mil veces y no cansarse nunca. Juego de texturas, de temperaturas, de sabores… una pasada. Este prodigioso plato lo maridamos con una interesante propuesta tinta y gallega llamada Lagariza D.O Ribeira Sacra 100% de uva mencia (otra originalidad que no solemos pedir). Intenso, carnoso, algo afrutado pero también astringente en su parte final. Un vino interesante que agradecimos poder conocer.

Llegaron los principales. Lo primero fue un inmenso bacalao sobre puré de níspero y  gajos de patatas de rio absolutamente alucinante. Este plato ya lo hacía Gema en su etapa como cocinara del Llum de Mar en el Villa Venecia de Benidorm y lo presentó también en una de las Mostras de Cuina del Nyespro de Callosa a petición popular. Poco que decir: Una enorme porción, el punto del pescado perfecto, lascas que se desmembraban de forma delicada y un contraste de sabores digno de los paladares más exigentes. No lo pregunté, pero no me sorprendería que por la calidad que tenía, el bacalao fuera de la variedad “Skrei” de origen noruego que destaca por la firmeza y el aspecto de su carne más blanca y con un brillo característico. Realmente sublime. El vino que tomamos con este plato fue de nuevo el Lagariza.

Con el cartel de “ya no puedo comer más” colgado, llegó el plato final en forma de secreto ibérico sobre morcilla y coca de pastor. Es una pena porque estábamos llenos, luchando casi por respirar y dejando un mínimo hueco para poder tomar postre, por lo que no degustamos este plato en la dimensión que merecería. La carne estaba en su punto, bien crocante y tostadita, jugosa y muy sabrosa. La morcilla ídem. Lo mejor de este plato yo diría que fue descubrir gracias a Javi un nuevo vino sensacional, monovarietal de garnacha tintorera, espectacular, tremendo, además, con D.O. Almansa y para rizarlo, de viñas muy viejas: Cavalls. Sedoso y mineral me sorprendió mucho que en su final dejaba finas notas a ahumado. Como digo, una gran referencia y que cuyo precio de coste me comentaron que se mueve en un precio inferior a los 7€.

Baltasar Gracián, Lagariza, Enate Rosado y Cristal·li

¿Postres? ¡Madre mía! Espuma de natillas con una base de plátano caramelizado, delicioso, un cremoso de mascarpone y chocolate, absolutamente espectacular y adictivo y migas de brownie con helado de chocolate, tremendo. A todo ello se sumó un refrescante sorbete de manzana verde y el conjunto de postres fue regado con un dulce alicantino cristal·li que de poca descripción precisa ya que es archiconocido por su calidad. Mención aparte merece el detallazo que tuvieron conmigo en forma de improvisada tarta con mensaje de chocolate y coco que vino con banda sonora incluida…. ¡Mola, muchísimas gracias chic@s!.

Natillas, Mascarpone, Brownie, Sorbete y Tarta especial

El precio de este festín fue en total de 105€  (35€/pax), que tal y como diría Don Pep Blanes, inventor del concepto, me deja como sensación una RCP (Relación Calidad Precio) de las mejores que he encontrado.  En fin, una velada fantástica con una agradable sobremesa que nos llevó de las 21:15h hasta las 02:00h casi sin darnos ni cuenta, y es que cuando uno está a gusto y se siente como en casa, el tiempo se le escurre entre los dedos 😉

Javi, Gema y Oskar

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