Archivo del Autor: Oskar García

Gras To Bar en San Vicente del Raspeig

Conocí a Pedrito Gras por motivos nisperiles allá por el 2007 junto al resto de la magnífica troupe que formaban la asociación bChefs (Benidorm Chefs) con Óscar Marcos, Gema Penalva, Jose Miguel del Taita y Basi Corral. Pedro dirigía con acierto la cocina del emblemático Belvedere del Hotel Madeira de Benidorm y tras alguna cena en ese privilegiado emplazamiento, quedé irremediablemente rendido a su creatividad, sus propuestas, su imaginación y su forma de ser, que me alegra decir que no ha cambiado: Es un gran tipo, honesto y trabajador.

El bagaje en los fogones de Pedro es muy amplio habiendo pasado nada más y nada menos que por El Girasol de Moraira (**Michelin) con Joachim Koerper, Belvedere de Benidorm, Portugal, Brasil, Castell de La Sola y el Blue Marlin de Ibiza hasta recalar finalmente en su proyecto más personal y más cercano con apenas 1 semana de vida cuando lo visitamos: El Gras To  Bar de la peatonal avenida de la Libertad. Con ánimo de reencontrarme con Pedro y sus nuevas propuestas, allí que nos presentamos 3 comensales y lo primero que pudimos comprobar fue la excelente ubicación del local (en el número 18) y la tranquilidad pero sutil bullicio que respira esta avenida. El local dispone de una confortable terracita, una barra de las que piden taburete fijo y una pequeña estancia de mesas altas, muy acogedora y atractiva. Un trasiego continuado de vecinos y clientes del contiguo mercado municipal acompañó nuestra toma de asiento, donde nos marcamos un objetivo claro: Dejarnos llevar y disfrutar de esta experiencia gastronómica.

Collage local, mesa, ambigú y spigha

Saludos iniciales a Pedro, a su equipo y primeras atenciones con ambigú de bienvenida de un bocadito de ‘marinera’, con ensaladilla y trocito de anchoa y de la alicantina cerveza Spigha Gurugú, una potente cerveza hecha en Alcoi y que por eso recibe este nombre, que es el de una céntrica calle alcoyana. De estilo brown ale, tiene un muy intenso color y sabor a café, a tostados, destacando también la densidad de la espuma. En fin, una cerveza artesanal para muy cerveceros en toda regla y de las que con una te quedas más que satisfecho.

Si hablamos de la carta, no es una excesivamente extensa (28 referencias) pero considero que suficiente y equilibrada. Esta se divide en lo que ellos denominan ‘Clásicos’, que englobaría un compendio de las tapas más recurrentes en cualquier gastrobar pero reactualizadas y reinterpretadas, ‘Sugerencias’ que son platos muy elaborados y en los que se nota que la gastronomía de Pedro sube algún escalón y finalmente ‘Los dulces’ que recogen 5 propuestas la mar de tentadoras.  Tras un breve debate, los 3 comensales nos ponemos de acuerdo y pedimos un clásico y cuatro sugerencias, todo para compartir. Para beber, y ya que habíamos empezado por una cerveza alicantina, nos decantamos por un vino alicantino también, un blaquito fácil y fresquito porque el día lo pedía y el seleccionado fue un Vinalopó Esencia del Mediterráneo de uva moscatel y sauvignon blac. Predominaban aromas florales y a frutas. Muy fresco, elegante y con una acidez muy ajustada. Creo que un acierto en calidad/precio (10€).

El desfile de platos comenzó con 3 croquetas de pato con shitakes acompañadas de unas finísimas chips de yuca. Una croqueta francamente sabrosa, no aceitosa, con rebozado de panko (muy de tendencia) y buena cantidad de trozos deshilachados de pato, bechamel consistente y un regusto final al toque ahumado y sabor característico de las setas shitakes. Muy ricas.

Croquetas, Carpaccio, Presa, Tartar y Foie

Acto seguido hizo presencia un carpaccio de gamba roja, aceite de ajo, piñones y togarashi. Decir que el sichimi togarashi es un condimento muy típico de la cocina japonesa que consiste en una mezcla de especias entre ellas chile, piel de mandarina, sésamo, alga nori…. He de reconocer que este plato me dejó algo desubicado porque esperaba un sabor más contundente a mar, aunque creo saber cuál fue la motivación: Llegó excesivamente frío a la mesa. La gamba sublime, el corte y grosor también, el aceite de ajo casi imperceptible lo que favorecía el maridaje y contraste con los piñones y el togarashi presente en todo el plato pero de forma muy sutil. En definitiva rico, pero yo eché en falta un sabor básico en el plato: El salitre y la brisa marina en el paladar. Y como digo, creo que el mismo necesitaba atemperarse para poder conseguir despertar todos los aromas y sabores que tiene que no son pocos.

Antes de acabar el carpaccio, llegó a la mesa un foie mi-cuit con confitura de manzana al vino dulce: Sublime. Iba acompañado con unos brotes de ensalada gourmet y un cilindro de teja. Poco que decir porque respondía a la perfección a lo que puedes esperar de un buen foie: untuosidad y sabor identificable pero delicado. En definitiva una delicia y junto con la confitura, un placer para los sentidos.

Sin saberlo, nos quedaban por probar los 2 mejores platos de la selección que habíamos hecho: En primer lugar, un Tartar de atún y aguacate bañado en soja y lima absolutamente memorable. Un plato coronado por tiras de cebolla tempurizadas que ejercían de perfecto contraste con la melosidad del atún y la cremosa textura del aguacate. Un punto extra el añadir esta fruta a un tartar ya que su sabor neutro más que aportar, complementa textura y hace más jugoso cada bocado. La salsa no es que estuviera acertada: simplemente era perfecta. Combinación de salsa de soja japonesa y lima que en ningún momento se comía los sabores primarios del plato y otorgaba ese punto salado-ácido extra que hacía que la saliva y la lengua tuvieran vida propia porque estaban viviendo una fiesta de sabor. Sublime.

Tras el pescado, pasamos a la carne y esta tuvo forma de Presa ibérica adobada en mostaza a baja temperatura sobre puré de patata y mousselina cítrica y herbal. Sinceramente, un plato abundante y sensacional coronado por espárragos verdes y gajos de cebolla morada a la plancha así como unas finísimas chips de yuca. Que queréis que os diga: De órdago. Una de las cosas que más nos gustó del plato es que la presa venía lonchada con un acertadísimo grosor, lo cual hacía que fuera muy fácil de comer y de distribuir entre los comensales. La presa, braseada, de una calidad excelente, tenía el sabor exacto a mostaza, que es además como yo entiendo que debe de ser un adobo: debe de dejarnos recuerdos de su ingrediente pero en ningún caso, sobrepasar o imponerse en este caso al de la propia presa. En boca el conjunto de la carne, el puré y la cebolla morada fue una auténtica exquisitez, muy muy agradable y como he comentado, fácil de comer. Realmente, un acierto de plato.

¡Menudo festival y aún quedaba el golpe de gracia! Con ánimo de rematar esta fantástica comida pedimos tres postres para poder compartirlos también y probarlos todos y mientras nos los preparaban, tuvieron el detalle de obsequiarnos  con un divertido mini-cóctel rosado ‘desengrasante’ que estaba muy rico y que entre sus ingredientes había seguro frutas del bosque y coco.

Chocolate, crema, tarta manzana, cóctel y ticket

El dulce ‘fin de fiesta’ comenzó con lo que a priori, parecía una crema catalana, pero que realmente era una Crema Quemada valenciana de naranja y chufa que resultó una excelente forma de reivindicar los productos de nuestra tierra, bravo por Pedro. Sabor impecable y notas como no podía ser de otra forma a naranja y a chufa en menor medida, con el caramelo tostado cubriendo la terrina. Buenísimo y muy original. También llegó a mesa la Tarta de Manzana caliente con molletas dulces y helado especiado. Es un buen postre, muy rico en conjunto pero aquí yo haría dos observaciones con ánimo de mejorarlo: Por un lado la tarta llega tan caliente que lo que debería ser una textura crocante se convierte en abizcochada, es decir, mas blandita. Y por otro, el helado especiado lo está excesivamente y las especias llegan a saturarte el paladar. Creo que aplicando esas dos correcciones este postre mejoraría, pero es simplemente mi humilde opinión de comensal.

Dejo para el final el postre que más nos impresionó a todos: El chocolate de Angelita. Si sois fans de la oscura materia solo os digo una cosa: ¡Lo vais a flipar! Este postre de misterioso nombre viene presentado en un amplio cuenco de cristal trasparente y está compuesto nada más y nada menos que por una capa de mousse de chocolate blanco al 30% de cacao y 22% de leche, una de chocolate negro al 65% y una quenelle de helado de chocolate negro holandés. Por si esto fuera poco, en su base encontraremos también un muesly de 6 cereales caramelizados, frutos secos y unas gotitas de armagnac… ¡alucinante!. Texturas cremosas, el leve crepitar del mousse en boca, el contraste de los chocolates entre sí y con el helado, la divertida sensación de encontrarte los frutos secos y cereales entre cucharada y cucharada…. ¡una auténtica pasada y además, de un tamaño descomunal! Pedazo de postre. Mis compañeras de batallas gastronómicas son dos adictas al choco y ambas coincidieron en decir que era de lo mejorcito que habían probado en su vida, no digo más. Enhorabuena Pedro, brillante, excepcional.

No he hablado del servicio, pero me gustaría destacar su amabilidad y trato. El Gras To Bar acaba de abrir sus puertas y está claro que necesitan algo de rodaje, pero para una semana de vida nuestra experiencia fue muy buena. El precio tal y como veis en el ticket fue de 58,60€ donde no figuran las cervezas, el mini-cóctel y los postres ya que Pedro tuvo la enorme generosidad y detalle de invitarnos a los mismos, cosa que desde estas líneas le agradezco públicamente. En cualquier caso y viendo en carta que los postres se movían en unos precios más que defendibles, el global del ticket seguiría guardando la que para mí es una excelente RCP (relación calidad-precio con copyright Pep Blanes).

Volveremos dentro de algún tiempo para probar la otra variante de este local: La coctelería de barra y también para ver que tal han ido evolucionando, pero estoy seguro que a Pedro Gras y a su equipo le va a ir muy bien, no solo porque se lo merecen, también porque trabajan por y para ello y su nivel de dedicación y exigencia es alto. Felicidades Gras To Pedro 😉

Smartphone: ADMH o Arma de Destrucción Masiva Hostelera | ElSumiller.com Octubre 2014

Sumiller OCT

Son algo cotidiano, de nuestro día a día, no podemos despegarnos de ellos, nos acaparan la atención,  las manos, nos distraen y lo que es peor, condicionan nuestro tiempo in extremis, hasta la extenuación.  Se llaman Smartphones (o terminales móviles de última generación) y cada vez tengo más claro que el futuro de nuestro entorno digital pasa por los dispositivos móviles y que es algo contra lo que no podemos luchar, mas bien debemos adaptar nuestras capacidades y actitudes para convivir con ellos, pues de lo contrario, nuestro día a día se puede convertir en algo infernal, adictivo e incompatible.

Si a nivel personal convivir con un smarphone se convierte en un verdadero reto, en lo concerniente a la vertiente hostelera, la cosa se puede desmadrar hasta extremos insospechados y lo que iba en teoría iba a ser una cena con tu pareja o amigos se pasa a convertir en todo un reto periodístico que cual corresponsal en El Cairo, debes de cubrir sí o sí. No hablo por hablar, es una primera persona difusa la que utilizo (la mía) por que es lo que me pasa constantemente (y no solo a mí). Entras al Restaurante de turno, te acomodas en la mesa y a partir de ahí empieza el festival Polaroid: Le haces fotos a la carta, le haces fotos al plato, a las servilletas, al ticket, al camarero, al vino, al refresco, al toilet,…Pero vamos a ver, ¿esto es normal? Buffff, pues cotidiano sí, pero  sinceramente, últimamente me estoy planteando que de normal esto ya no tiene nada.

Lo peor es que no somos (o no queremos ser) plenamente conscientes del daño que podemos llegar a generar, y lo digo tal y como lo siento. Subir un comentario positivo a internet no hace ningún mal, al contrario, genera visitas, buenas sensaciones y una mejora de reputación online, pero una publicación negativa, puede ser mortal de necesidad, y lo puede ser por varias y poderosas razones: Una de ellas es que desde nuestra ‘objetividad subjetiva’ no estemos escribiendo con la cabeza fría y los argumentos bien estructurados. Y no, no se trata de no decir que a uno le han tratado mejor o peor, no no. Se trata de hacerlo con coherencia, respeto y contenido, tal y como nos gustaría a nosotros recibir una crítica por parte de otra persona. Otra de las cosas que ocurren es que normalmente no nos ponemos nunca en el lugar de la otra parte, en este caso, la del hostelero, y es un sano ejercicio que ahorraría a todas las partes más de un disgusto.

Recordad amigos el título de este artículo y que tener un teléfono en la mano puede generar daño innecesario a personas que se están ganando la vida tan honrada y dignamente como cualquiera de nosotros. Una noticia positiva viraliza x 3, una negativa lo hace x 9. Apostemos por la sensatez, el entendimiento y aprovechemos nuestras visitas a los establecimientos hosteleros para gozar y disfrutar, que de eso se trata ¿o no?. Nos leemos en noviembre 😉

Para leer el artículo en su formato original pulsar AQUÍ  😉

ADMH

Nísperos caramelizados rellenos de paté sobre pan brioche con reducción de Fondillón

Qué gozada el poder tener en la cocina un producto como los nísperos en almíbar Ruchey, de Callosa d’en Sarrià. Digo gozada porque desde la primera toma de contacto me parece que es un producto espectacular. Tradicionalmente el soporte para el níspero en almíbar ha sido la lata, de 425 u 850gr (que se sigue vendiendo), pero mira tú por donde a la mente brillante que está dirigiendo la comercialización y desestacionalización del producto, el gerente de la cooperativa Andrés Llorca, se le ha ocurrido darle a este excelente producto el aspecto externo que merece, y actualmente se puede encontrar también en un vistoso formato gourmet de 370gr (4,39€) consistente en un elegante frasco de cristal transparente, tapa ancha de color aluminio y una estilosa y original etiqueta con forma de hoja que hacen el conjunto francamente atractivo y con un aspecto deseable y apetecible, algo básico si quieres que en un lineal de supermercado o tienda (aunque sea gourmet) tu producto llame la atención, chapêau!

Bote Nísperos Almíbar Ruchey

Lo mejor de todo es que este níspero no se queda solo en apariencia y detrás de un envase precioso lo que vamos a encontrar es un producto único, delicioso, que tiene un precio acorde a su calidad y proceso. (Al contrario que otras frutas en conserva, los nísperos se seleccionan y pelan a mano uno a uno por ejemplo).  Tenía una inminente comida con amigos en la piscina de casa y como siempre, me gusta hacer de embajador de productos del municipio (creo que es bueno que cada uno de nosotros aportemos nuestro pequeño granito de arena en su promoción ya que no en vano, el 85% de la villa vive de la agricultura) y decidí sorprenderles con algo original y me acerqué a la tienda de la cooperativa y adquirí dos botes de níspero en almíbar gourmet, amén de algunos otros productos de esa línea y que en un próximo post os contaré que tal resultado dan.

Entre otros platos, el menú que iba a preparar iba a incluir unos nísperos caramelizados rellenos de paté de ciervo con reducción de fondillón. Es relativamente sencilla de hacer esta receta pero tiene la peculiaridad que necesita de un soplete de cocina, si bien es un artículo muy fácil de conseguir a día de hoy en cualquier ferretería y a un precio muy asequible (15-20€). En mi caso, tengo un angelito gastronómico que se llama Esther Ferrer (Bar L’Era de Bolulla) que me lo dejó para la ocasión (¡Mil gracias!) 😀 Para realizar la receta necesitamos:

Ingredientes (para 6 bocados):

  • 1 bote de 370 gr. de Nísperos Gourmet en almíbar de Ruchey.
  • 125 gr. de azúcar moreno.
  • 1 bloc de paté (cuanta más calidad, lógicamente mejor. Yo utilicé de ciervo porque me lo acababa de regalar mi madre y resultaba muy bueno y original. Con foie esta receta se irá de precio pero también el sabor estará en otra dimensión).
  • 2 rebanadas de pan brioche.
  • 100 ml. del mismo almíbar del tarro de nísperos.
  • 200 ml. de Fondillón.

Lo  primero que haremos será la reducción de fondillón, nuestro vino alicantino por excelencia, decano histórico de la uva monastrell.  Llevaremos un cazo al fuego medio-fuerte al que añadiremos el fondillón, el almíbar y 100gr. de azúcar moreno de los 125 que teníamos preparados. Lo removemos de vez en cuando y dejamos que el alcohol se vaya evaporando y la mezcla se vaya espesando, poniéndose viscosa con una textura cercana a la del caramelo, que es la que buscamos. Hablando de caramelo, no lo he comentado, pero os recomiendo encarecidamente que en cuanto abráis el bote de nísperos en almíbar, os lo acerquéis a la boca y saboreéis el almíbar… ¡por dios que placer!. Punto de dulzor perfecto, nada empalagoso, un sabor delicioso y unas propiedades que dan mucho juego en la cocina, como veis en esta receta, pero también en otros aspectos como la coctelería que os contaré próximamente. 😉

Mientras se termina de hacer y atemperar,  cortamos las rebanadas de pan brioche en 4 trozos de la misma medida (no sobrarán 2) y los tostamos levemente pues simplemente buscamos un punto muy ligero de tueste. Por otra parte, una vez sacados los 6 nísperos del bote de cristal, procederemos a rellenarlos con el paté. Una forma de hacerlo es tenerlo a temperatura muy fría (no congelado) y cortarlo en rectángulos de cierto diámetro de forma que los podamos introducir con las manos a través de la boca del níspero. A poco que manipulemos el paté enseguida cogerá temperatura y permitirá que el relleno se quede lo más compacto posible.

Colocamos las tostas en una bandeja, situamos un níspero encima de cada una de ellas y con el resto del azúcar moreno que hemos reservado, los rebozamos por la parte superior y pasamos a darles un pasada de soplete. El motivo de utilizar azúcar moreno es porque carameliza mucho mejor que la blanquilla ya que su cristalización es mayor (no os cortéis con la cantidad de azúcar). Es bueno también acercar el soplete a la zona donde esté el paté ya que no lo vamos a quemar (ni mucho menos) y ese punto de calor extra le va a permitir adquirir una textura cuajada muy interesante.

Nísperos caramelizados

Una vez hecho todo esto, solo tenemos que comprobar que nuestra reducción de fondillón tiene la textura que deseamos, retirar el cazo del fuego, salsear nuestros nísperos con la misma y esperar un minutito a que el conjunto se enfríe un poquito y el fondillón empape la tosta de brioche. ¿Qué os parece? Seguro que sorprendéis a vuestros invitados con algo original y sobre todo, un sabor riquísimo y diferente. ¡Viva el producto alicantino!.

+ info sobre los productos Ruchey en: http://www.nisperosruchey.com/es/