Archivo de la categoría: COMER, BEBER Y AMAR

¿Diseño o Clientes? El caso Open Wok.

Llevo días dándole vueltas al tema, de verdad, y son bastantes y variopintas las explicaciones que se me ocurren, todas conjeturas mías por supuesto. Resulta que no hace demasiado tiempo, y ubicado en una de las principales vías y arteria de Benidorm, la Avda. Alfonso Puchades, cerraron un negocio Opencor y se apostó por la apertura de un restaurante estilo wok, pero de una forma más original y con una clara vocación de diseño moderno que rompiera las ideas preestablecidas, para ello encargaron el trabajo a Estudio Code, un estudio de diseño en interiorismo de Benidorm que tiene un porfolio de trabajos bastante interesante. El resultado, Open Wok, que como vereis  por las fotos, cumple con las expectativas fijadas inicialmente y rompe con la idea de lo que vemos a diario que es un wok (la gran mayoría, restaurantes chinos modificados y readaptados a esta moda actual de «»comida sana y natural»», que habría que entrecomillar muy mucho y creo que merece un post aparte) e incluso, podría postularse como un negocio franquiciado con vistas de crecimiento. Según comentan en su web, «este nuevo establecimiento pretende transformar el concepto de gastronomía asiática, conocido hasta el momento. Introduciendo productos de calidad, y tradicionales de gastronomía Asiática, y EspañolaSabor, aroma y calidad se aúnan para el placer de los paladares más exquisitos «.

En fin, todo estaba muy bien y según he oido (yo no he llegado a comer allí), la experiencia gastronómica no resulta mala y aunque de precio sea quizás un pelín mas elevada que comiendo en un «wok al uso», esta no es cara y vaya, uno está en un ambiente distinto y desde luego muy trabajado.

Pues bien, dicho todo esto yo os pregunto… ¿¿que ha podido ocurrir con este local (concepto) para que derrepente le haya aparecido en la fachada esto que veis en la foto??

Efectivamente, le han aparecido en la fachada las clásica y voluminosas letras de los restaurantes orientales al uso, que indican claramente a que se dedica el establecimiento de forma bastante estridente y que sin duda, se cargan de un plumazo cualquier intento de cambiar las cosas a través de la apuesta de diseño anteriormente comentada. Yo os pregunto… ¿Porqué se llega a este extremo?

Algunas respuestas a bote pronto:

  1. El diseño está muy bien, original y rompedor para este tipo de restaurante, pero por si mismo, no cumple con el objetivo de atraes clientes.
  2. Un restaurante vive de las visitas que recibe y es posible que, comparado con otros «woks», el volúmen de clientes que recibe el OpenWok no sea el esperado.
  3. Si esto fuera así, los responsables han terminado sucumbiendo a la tentación de poner letras gigantescas en la fachada para que la gente sepa que, en el fondo, el local es un WOK y no otra cosa que desde fuera no aparentaba.
  4. Y es precisamente el punto 3 el que me lleva a la conclusión más peligrosa porque entonces… ¿Ha cumplido el diseño del local con el objetivo que se le presuponía? Es decir, a parte de hacer agradable el sitio, hacerlo atractivo para los comensales y potenciales clientes que pasan por delante.

¡Ojo! No entro en la parte marketiniana del asunto que sin duda la tiene y serán varias la voces que se eleven con las clásicas proclamas sobre si la promoción, difusión, campañas, etc… que se han realizado sobre el negocio han sido las suficientes y las correctas. Dejo este aspecto al margen y me centro en lo que he intentado transmitiros, que básicamente viene a ser el poner sobre la mesa la motivaciones que pueden ir detras de terminar «muriendo» en una solución típica cuando desde inicio, tu apuesta había sido importante, contracorriente y bajo mi punto de vista, rompedora e innovadora en un sector tan cerrado y tematizado con el de los restaurantes chinos.

 

Supertruper o de como comprar en modo cooperativo

No acabo de recordar si fue la blogger Garbancita Cristina la que mandó un tweet hablando por primera vez de esta aplicación. El caso es que recientemente me he instalado en el iPhone SuperTruper descargada gratuitamente desde el APP Store de Apple y la he estado trasteando un poco, pero… ¿en que consiste este diabólico invento?

Pues la pregunta de la que parte esta app es muy muy interesante: ¿Donde puedo encontrar los productos de alimentación que suelo comprar al precio mas económico? Y la respuesta es de lo mas sorprendente: «Pues te lo va a decir tu smartphone». Y efectivamente, así es. Enfocamos con nuestra cámara el código de barras (EAN) de cualquier producto de alimentación o bien lo picamos a mano y podremos comparar el precio del artículo en distintos supermercados y además, de forma inmediata (requiere conexión a datos).

Debo decir que también esto es teoría y práctica en la mayoría de los casos. Ha sido casualidad, pero mis dos primeras intentonas se han quedado en eso, en intentos, y claro, enseguida ha cundido el desánimo. Esto ocurre porque si la aplicación no reconoce el código de barras, directamente no lleva a ningún lado, y es un fallo que animo a los desarrolladores a solucionar dando un mensaje del tipo «Este producto no está en nuestra base de datos, ¿Te animas a darlo de alta?» y se quedaría mucho mejor, porque lo que si es cierto, es que, si el artículo está en su base, el reconocimiento del código es absolutamente espectacular: Rápido, preciso (aunque se vea borrosa la imagen) e incluso lo reconoce a cierta distancia de la cámara.

Este tipo de facilidades te permite por ejemplo, crear tus listas de la compra y que no se te olvide nada, escanear con tu móvil el código de barras de los artículos conforme los vas gastando, o cuando te decidas a hacer la lista de la compra. Además, puedes agregar artículos tecleando su nombre en la aplicación: mientras esperas el autobús o en un atasco o incluso cuando estés en el mismo supermercado .

Y entonces… ¿de que va esto de comprar en modo cooperativo? Muy fácil, si no encuentras el producto con SuperTruper puedes ayudar al resto de los usuarios a ahorrar, haciendo una fotografía del producto con el móvil y rellenas los campos que te pide. Estarás dando una información valiosa  y haciendo ahorrar a los demás en su cesta de la compra. También se te permite añadir tus productos a tus listas de la compra con un solo botón. Puedes crear tantas listas como quieras: la compra semanal, la de la celebración familiar,una cena especial con amigos… Y si quieres, comparte tus listas: envíalas a tus familiares o amigos, o ayuda al resto de la gente compartiendo tu buen hacer. Otra carácteristica que esta muy bien es que puedes comparar tus listas entre distintos supermercados, de forma que podrás saber de una tacada donde te resulta más barato comprar dicha lista, ponderando los distintos precios.

Para finalizar, comentaros que en el caso de iPhone, tienes que tener como mínimo el iOS 4.2 para poder ejecutarla (yo pasé este fin de semana del 4.1 al 4.3.3 y debo decir que ha sido la mar de emocionante, menos mal que tenía a dos fenomenales geeks asesorandome de forma externa, D. Paco y D. Joaquín Mauro). También comentaros que la compañía anuncia que en próximas actualizaciones, se podrán comprar directamente las listas desde la aplicación. Finalizo dejando el enlace a la página oficial de SuperTruper y un vídeo bastante bien realizado y de corta duración donde nos resumen para que sirve esta aplicación.

 

 

 

 

Cocina & Amigos, una combinación ganadora

Cocinar para mi es, más que una obligación, un absoluto placer. Sin ser profesional de esto (ni acercarme ni de lejos), el rato que puedo pasar en la cocina haciendo preparativos no lo cambio por nada en el mundo ya que son momentos en los que estoy desvirtualizado del mundo (tanto del 1.0 como del 2.0), pongo el iPod en el soporte de altavoces, me abro una cervecita y a partir de ahí comienza la sesión.

Suelo anticipar los preparativos de las comidas/cenas todo lo que puedo. Por una parte me ayuda a adelantar mucho el trabajo, me facilita las cosas, y por otra parte, me permite estar con los invitados mas tiempo departiendo charla y viandas, aunque yo siempre les pido un poco de paciencia y que por favor, no me tengan el estar entrando y saliendo todo de la cocina en cuenta, ya que para esto de guisar soy muy particular, y por regla general no me suele gustar que nadie me interrumpa mientras cocino (manías de uno).

Esto también tiene sus contras, y es que el mismo día que tenía programada esta cena, se celebraba la comida «no oficial» de compañeros del Curso de Experto Universitario  Community Manager y no pude asistir ¡que rabia!, pero bueno, no se puede tener todo en la vida. El caso es que el pasado sábado día 4 de junio 2011 tuve invitados en casa, que son además, amigos y compañeros de fatigas en el Ayuntamiento del que he sido Concejal hasta la fecha. La cena era una excusa para reunirnos, departir, pasar un buen rato y reirnos todo lo posible, y para esta ocasión tan especial, pensé que la cena debería ser mas próxima a un concepto Gastrobar que a algo mas tradicional.

En fin, la cosa comenzó con propuestas de cucharita y vaso, y en primer lugar hice una ensaladilla tradicional con una mayonesa muy ligera, donde el matíz lo ponían una cúcula de aceituna negra del bajo aragón laminada y unas gotitas de aceite de trufa negra.

Luego continué con otra cucharita, pero esta vez de una albondiga hecha con carne magra, panceta y miga de pan, todo ello acompañado de una reducción de salsa de verduritas (zanahoria y cebolla) y que acabé coronando con un pequeño crocanti de pistachos.

Continuamos con un vasito que contenía una brocheta de corazón de alcachofa en una fina tempura, rellena de un foie de sabor no demasiado pronunciado ya que el pintxo tenía una salsita de almendras con un matiz tirando a salado, cosa que le daba al conjunto el punto de sabrosidad que requería.

Luego, una novedad en la casa: Cuchara de pollo marinado en soja japonesa «kikkoman» acompañado de una glasa de limón del terreno, de Callosa. El marinado procuré que fuera el justito para que junto con el dulzor del limón, tuvieramos en boca un contraste que yo defino como «el mejor del mundo» que no es otro que combinar el dulce y el salado.

Para desengrasar un poco, nada mejor que una lasañita de un magnífico queso tierno manchego (de La Roda) con un mango variedad avión, aceite de oliva de Sella y una vinagreta del jugo del mismo mango y vinagre de sidra.

Despues, proseguimos con un vasito donde preparé una bruinosse de verduritas (calabacin, cebolla y zanahoria), una vieira braseada, aceite manchego de cornicabra y cúpula de huevas de trucha con unas escamitas de Maldón. Los comensales comentaron que esta combinación estaba especialmente buena.

Durante parte de la cena, tuvimos en el centro de la mesa ese gran invento que ahora está tan de moda llamado pan de cristal. Es difícil de conseguir y además, como buen producto de tendencia, es banstante caro (3,5€/barra) pero la verdad, es un placer poder degustarlo con un buen chorro de aceite ecológico de prensado frio y primera extracción de arbequina y además, unas lonchas de ese tesoro nacional que es el jamón Joselito y que uno de mis amigos tuvo a bien traernos como presente, y del que dimos buena cuenta. Mi aportación al pan fue una compota de mermelada de tomate combinada con el aceite antes mencionado.

¿Porque no seguir nuevamente con algo original? Pues bien, no se me ocurrió otra cosa que poner en una vasija 4 calamarcitos que habíamos guisado en cebolla muy pochada, que luego pasamos por turmix para hacer una salsa consistente, a la que acompañamos con unos crujientes de vegetales fritos que le daban contraste, colorido y un punto de sabor: Remolacha, zanahoria y yuca.

Tras este platito, nos dirigimos directamente al «plato fuerte» de la noche. La idea inicial era hacer un solomillo con patatas y guarnición pero…. ¿porqué no ser un poco irreverente y hacerlo mas original? Pues eso traté de hacer, y el plato al final se convirtió en un Martini en dados de solomillo iberico braseado, espuma de patata, boletus y reducción de vermouth alicantino.

Despues del «invento» pasamos a la parte dulce y esta comenzó con un prepostre elaborado con un bizcocho de chocolate que había traido una de las parejas invitadas. Aprovechando el mismo para hacer pequeñas rebanaditas, las rellenamos con nísperos (ahora estan perfectos) cocinados al fondillón alicantino y fueron presentados como una pequeña brocheta.

Finalmente, llegó la eclosión con un final felíz, como no podía ser de otra forma. Una torrija de temporada sobre una sopa de chocolate blanco y yoghurt griego, con una quenelle de helado casero de turrón. Todo ello estaba regado con el «jugo» o aceite que suelta el turrón a la piedra y unas laminitas de almendritas tostadas (y saladas) como esas que ponen en los bares (por aquello que comentábamos, el contraste).

En fin pilarín, luego pasamos a los cafés, infusiones & Gintonics de los que seguramente postearé mas de una vez ya que tengo el privilegio de ser amigo de uno de los tipos mas creativos, imaginativos y autodidáctas en el mundo de la coctelería del mismo. Próximamente os hablaré de Pipo Fuster y su Pipo’s Events. Aqui os dejo una foto final, donde aparezco yo, como siempre, diciendole a los invitados que tengo la sensación de haberme quedado corto de comida. La respuesta siempre es la misma jajajaja y enseguida se ponen todos a decirme que si estoy loco o qué…. y eso es lo que pienso yo, que cada día estoy mas chiflado y enamorado del universo que hay tras la puerta de mi cocina.

Agradecimiento final a mi amigo Alfonso Berenguer por el detallazo de traerse su cámara reflex ultramegafashion (sin SD ni casi bateria por cierto) y pasarse parte de la noche haciendo fotos para que su amigo Oskar García las pudiera utilizar en este post. ¡¡Mil gracias tio!!