Archivo del Autor: Oskar García
Restaurante Asiático YAHO en Elx
Publicado por Oskar García
Recientemente y por motivos de trabajo, los Soci@l Monkers tuvimos que parar a comer sin planificación en Elche/Elx. Mientras recorríamos las calles de esta población y hablándolo con mi socio Alfonso, a los dos nos entró un monazo tremendo de chino, japo, asiático o algo del estilo y ambos coincidimos en que si estuvieramos mas cerca del Ruyi, no lo perdonaríamos, pero era mas bien tarde y esto se nos hacía muy cuesta arriba, además de que el hambre apretaba. ¿La mejor opción? Pues rápidamente me vino a la cabeza un sitio donde alguna vez que otra he comido con ilustres ilicitanos (algunos de adopción) como Cabrera Luengo, Carolus Cocina o Félix Cardona, el Restaurante YAHO, ubicado cerquita de una rotonda y al lado de un Aldi, con lo cual el aparcar se hace bastante fácil
La verdad es que no hay mucho que destacar ya que esta decorado muy recargado con suelo y paredes de madera, alguna fuente de corte Zen y cortinas de bolitas. También comentar que si eres una persona de cierto tamaño, la mesa te va a resultar algo incómoda ya que tiene una listón inferior de madera que hace que las piernas no entren del todo bien y que no acabes de comer totalmente cómodo (ya digo que si uno es mas bien de corte grande). Normalmente pedimos menú del día de 9,95€ (con opción de sushi por 15,95€) pero el que tenía justamente ese no nos acabó de convencer y ojeando la carta vimos uno para 2 personas valorado en 29,95€ (iva siempre incluido) que contenía algún plato mas y nos decantamos por él. Adicionalmente al menú también pedimos 2 sopas tom-yam que a mi personalmente me tienen enganchado. No lo sabía, pero es una sopa típica thailandesa que se hace con leche de coco y es algo picante. En este caso, la hacen con gambita y le incorporan piña también. Yo siempre que voy la pido pero como Alfonso no la había probado, quise pedirla adrede.
Y de esta forma dio comienzo el menú, con la sopa tom-yam: Calentita (genial porque el día estaba algo nublado), dulce, picante, con toques de jengibre, dulzor de la piña… como digo, una pasada (es tan adictiva que ya he aprendido a hacerla no tardaré y colgar la receta en el blog). Mientras nos terminábamos la sopa llegaron a la mesa al mismo tiempo un gran bol de ensalada de la casa con surimi, atún, huevo, tomate, zanahoria y que como particularidad tenía que su aliño, en vez de ser la típica salsa blanca china, le había añadido también un poquito de mostaza, lo que le daba un punto extra y original a la misma. También llegó a la mesa con la ensalada un plato de madera con 2 pinchos de ternera estilo mongol. La carne estaba especiada y caramelizada, de sabor buenísima pero terriblemente dura y desagradable a la hora de moder (Esa sensación de que se te quedan trocitos en los dientes constantemente? Pues eso), además, al tener mas comida en la mesa cuando nos los empezamos a comer estaban algo fríos. Todavía estábamos con los pinchos cuando llegó una recipiente vaporera con 4 empanadillas dentro de estilo Dim-Sum acompañadas de soja y salsa agripicante (en la foto solo quedaba 1 ya). Estaban bastante buenas, lo que pasa es que quizá yo no sea el mas indicado para valorarlas ya que este es un producto que puedes encontrar (y que suelo comprar) en los supermercados chinos, que solo necesitan sacar del envase y vapor, por lo que quizá les otorgo poco peso gastronómicamente hablando.
A continuación nos sirvieron pato estilo beijing (lo que ponía en el menú) con tortitas muy muy finas, sticks de cebolla y pepino, salsa hoi-sin y una cantidad ajustadita para 2 personas de pato crocante. Bueno, calidad normalita, sin mas (ni menos). Cuando retiraron la bandeja del pato nos trajeron unos fideos con pollo, huevo y verduras, que también estaban ricos pero bastante normalitos y un plato rollo tie-pan al rojo donde primero y delante de nosotros, incorporaron un poquito de soja, trozos de cebolla y luego ajos tiernos y ternera con alguna verdura mas. Este plato tenía un sabor intenso y estaba rico. Estábamos bastante llenos pero el dulce es el dulce y en el menú entraban los postres (también 2 bebidas) así que pedimos helado frito (que no sale en la foto) y plátano frito, ambos con miel. Un clásico y típico en estos establecimientos. Con una cocacola adicional para no dormirnos en el camino de vuelta pedimos la cuenta, cuyo total sumó 39,30€. Me gustaría probar nuevos sitios de este estilo en Elx, pero si coincide que tengo que volver a comer allí, pues repetiría sin problemas 😉
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La Mary Restaurante en Alicante
Publicado por Oskar García
Visita ayer al nuevo local de la calle Castaños La Mary Restaurant Alicante. Agradecer antes que nada a su equipo gerente la amable invitación que tuvieron con nosotros y el trato cordial que nos dispensaron en todo momento. Debo decir que este establecimiento es una franquicia, pero si pensamos en él como tal, quizás nos estemos equivocando ya que tanto en decoración como en ubicación y sobre todo en carta, realmente uno cuando está allí no piensa en las características colaterales de una franquicia dígase ‘paquetizado’ o ‘envasado y manufacturado’. No digo que no se trabaje así, sino que al menos ayer, a mi no me transmitió esa sensación. Nos comentaron que tienen local en Murcia y que también están trabajando en 7-8 grandes ciudades de España.
Una vez en mesa podíamos pedir 2 entrantes, un plato principal y un postre. Para beber pedimos 3 cervezas y nos sirvieron Estrella de Levante, que es con la única que trabajan. La carta es variada sin ser excesiva y lo que mas llama la atención es que el precio medio de los platos está pensado y adaptado a nuestra realidad económica actual, y no solo la carta, también manejan un menú de diario (solo mediodía) establecido en 9,95€ iva incluido y que permite elección entre 7-8 referencias de primero, segundo y postre.
Los 3 miembros de la mesa pedimos un carpaccio de ternera con parmesano y rúcula (7,90€) que estaba bastante bueno, un tataki de atún con salsa de mango y aguacate que llego a mesa a temperatura optima y cuya relación calidad-precio en carta estaba bastante ajustada (9,95€) y también fuimos obsequiados por parte de Gustavo Mira (el gerente) con unas tiras de pollo con salsa de ajo y tikka-masala (6.45€) que nos comentó que eran unos de los platos con mas tirada de la casa. Estaban muy ricas ciertamente. Como plato principal mis compañeros tomaron fideos estilo yakisoba con secreto ibérico y verdura (8.95€) que para mi gusto estaban un pelín dulces y demasiado cocidos y yo tomé un risotto de ceps y parmesano (8,50€) que fue bastante abundante y muy correcto de sabor. Los tempos de todos los platos en mesa fueron perfectos y no hubo esperas largas y eso que era el primer día y la sala empezaba a ponerse a tope.
En cuanto a los postres pedimos chocolate por un tubo desde luego: Copa para fanáticos del chocolate (4,50€) con mogollón de chocolates en diversas texturas y helado de chocolate blanco, un coulant de chocolate con crema inglesa (4.25€) y un Tim Baon que es un plato con una base de chocolate, helado de turrón y crema catalana caramelizada por encima (4.30€)… ¡Menudo choco-festival! Un té adicional (solo yo) y nos despedimos del local dando las gracias y prometiendo volver a visitarlo porque tanto por precio como por propuesta, creo que merece la pena. Como he dicho al principio, fuimos invitados pero si hacéis los cálculos veréis que nuestro tiquet medio a la carta fue de 22/23€, un importe muy correcto.
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Publicado en COMER, BEBER Y AMAR, VISITE NUESTRO BAR
Etiquetas: calle, castaños, franquicia, la, la mary, la mary alicante, mary, murcia, restaurante
Crónica de una vida anunciada
Publicado por Oskar García
¿El día? Es lo menos importante de esta historia, pero el mes fue abril, ese de las aguas mil, ese que le robaron a Sabina, ese, el que la recibió al calor de la luz de un nuevo día y que la acogió con un enorme abrazo. Un nuevo latido de vida se unía a la algarabía del barrio, pero la vida nunca es fácil, y en su caso, nunca lo fue. Un latido pequeño pero atronador, ínfimo pero constante, difuso pero aguerrido le estaba diciendo al mundo que ella ya estaba allí, y que no se iba a rendir fácilmente.
Misión nada sencilla la que tenía por delante: Nada más y nada menos que vivir. Vivir como cualquier otra persona de su entorno, como cualquier otra niña de su edad, respirar, sentir, crecer y en definitiva dejar que el tiempo la fuera guiando por la senda de la experiencia. Pero no, no iba a ser tan fácil, ella tendría que demostrar que quería vivir más que nadie, y afortunadamente, así lo hizo. Artificios, escayolas, aparatos, prótesis, terapias y esperanzas corto-placistas por parte de aquellos que vestían una bata blanca y disponían de una verdad indiscutible, intachable y avalada por años, sesgaron con su finísimo bisturí y de un corte limpio y preciso las esperanzas de unos padres ilusionados y de una niña que todavía no alcanzaba a comprender que su futuro se presentaba ya diagnosticado, prescrito, anticipado y carente de tratamiento paliativo.
Tuvo que pelear duro por el regalo de la vida, y lo hizo, pero lo que no sabía es que esa vida, nos la iba a regalar ella a todo aquel y aquella que décadas después hemos tenido el privilegio de conocerla y de que se haya cruzado en nuestro camino. ¿Una declaración de amor? Si, la suya, porque es natural y constante y que uno percibe cuando intercambia palabras, gestos y complicidad con ella. “Me caso con la vida” la oigo decir a menudo, “Soy muy afortunada” repite con asertiva alegría y complacencia. Lo siento mucho amiga, pero te equivocas, no sueles hacerlo porque tienes un don claro y meridiano, pero esta vez lo has hecho: Te casaste con la vida el día que naciste, la atrapaste, la hiciste tuya, te aferraste con tantísima fuerza que fue imposible hacerte desistir de tu voluntad y deseo, lo intentaron, pero no lo consiguieron, por fortuna y para alegría de los que los que somos los verdaderos afortunados de esta historia, aquellos que hemos tenido el privilegio de poder conocerte y contar con tu amistad.
Como bien que esto es un intento de post gastronómico y de un ‘casamiento’ se trataba, el pasado 10 de mayo la protagonista de nuestra historia decidió celebrar en el conocido Mauro & Sensai un banquete para hacer patente su compromiso vital, pero si habéis leído los párrafos iniciales, os habréis dado cuenta que aquí la cita gastronómica fue lo de menos, porque con una generosidad como la demostrada y un trasfondo como el citado, lo que cenamos aquella noche a todos nos pareció una delicia, pero por petición expresa de nuestra intrépida actriz principal (y que yo respeto ante todo) os diré que nos recibieron en mesa con unas chips de yuca recién fritas, con una selección de panes de distinta índole tipo suizos, semillas de amapola, cebolla, etc… y que el personal de sala, atento y predispuesto, nos iba rellenando paulatinamente la copa con los dos vinos que el menú pactado contemplaban: Un tinto crianza de Rioja y un Blanco Chardonnay, ambos sin especificar y que resultaron correctos. El desfile de sólidos empezó con un pequeño biscote de apariencia artesanal (que sería repetido en platos posteriores) que acompañaba una ensaladilla, en este caso de estilo salsa rosa y marisco con huevas de lumpo. Tras ella y en la misma tosta, confitura de tomate y foie al romero. Textura gelatinosa y sabor delicado. Acto seguido hicieron presencia en mesa un kit de croquetas: De Cocido, también llamadas de la yaya y de Boletus. Ambas muy muy ricas y especialmente destacables las de cocido que causaron furor. ¿Ensaladilla y Croquetas? Creo que a estas alturas ya no puede quedar mas claro quién es la titular de esta pequeña crónica. Continuamos con una ensalada con croutons, pollo crujiente, mezclum de lechugas y aliño de mostaza. Tras la ensalada, una buena pieza de queso de cabra gratinado, acompañado por los biscotes y en este caso, con una cúpula de confitura de calabaza muy rica, acertada en el nivel de dulzor y sin un excesivo y pronunciado sabor a la hortaliza en sí. Tras los entrantes, en los que había cantidad de sobra y se podía repetir, llegaron a la mesa los platos fuertes: Codillo ibérico glaseado al vino viejo con patata horneada, que fue lo que yo tomé y que me pareció abundante y excelente, sin duda la mejor propuesta de la noche, y también un bacalao confitado a baja temperatura y jamón tostado. Este no lo probé pero tenía un aspecto exquisito, se deshacía en lascas y los compañeros de mesa comentaron que fue espectacular. Con el estómago a punto de decir basta pero con un pequeño hueco en espera del postre, terminó la cena con unos platitos surtidos con algo llamado Sushi dulce, industrial y prescindible totalmente, brochetas de fruta variada (que yo no probé) y porciones tipo bocadito de brownie (sensacionales). Unas copas de cava sirvieron para escuchar a la homenajeada y dedicarle un merecido aplauso.
Conchi lloró hace muchos años un mes de abril. Lo hizo desde el mismo día que abrió los ojos. Lloró de rabia, de impotencia, con ganas y coraje, pero también con esperanza, con la esperanza y convicción de que una parte de todo aquello que somos capaces de dar a los demás, nos es devuelto. Ahora ella llora, pero lo hace de alegría, con ese humor que la caracteriza, y lo hace porque no solo le ha ganado la apuesta al destino, además, se la ha doblado, y el destino, se ha quedado sin cartas, porque seguramente iba de farol. Gracias Conchi, por TODO, un todo que probablemente englobe un ‘casi NADA’, porque es imposible devolverte un ínfima fracción de lo que tus nos has dado, nos das y nos seguirás dando durante muchísimos años mas, porque no olvides, que lo tuyo fue la crónica de una VIDA anunciada. Te queremos.
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