Archivo del Autor: Oskar García

Tarta 3 chocolates en formato individual

Tarta individual de 3 chocolates

Las ganas que tenía yo de hacer esta tarta. La he visto un montón de veces y había oído que muchísima gente la confeccionaba en casa y al final, terminé animándome. Para elaborarla, he seguido una receta estándar que he encontrado en internet y como siempre me gusta innovar, lo que he hecho en este caso en apostar por una presentación mas práctica y cómoda, ya que va en formato individual en vaso corto, también llamado vaso de ‘zurito’. Una tarta sencilla, resultona y sobre todo, muy fácil de preparar.

Ingredientes (para 12 vasos):

  • 150 gr. de cobertura de chocolate negro.
  • 150 gr. de cobertura de chocolate con leche.
  • 150 gr. de cobertura de chocolate blanco.
  • 600 ml. de nata para montar.
  • 600 ml. de leche entera.
  • 3 sobres de cuajada Royal
  • 150 gr. de azúcar
  • 1 paquete de galletas de café/té Lotus (de venta en Mercadona por 1€ y poquito)
  • 70 gr. de mantequilla con sal en pomada (una buena mantequilla si es posible)

Elaboración:

Aquí también cambié un poco las reglas utilizando para la base, un paquete de galletas Lotus que están caramelizadas. Estas galletas están deliciosas, así que imaginé que con mantequilla aún lo estarían mas y redondearían el conjunto. Se trata de triturar las galletas y mientras derretir la mantequilla en el microondas a baja potencia y en varias fases para no quemarla. Mezclamos polvo de galleta y mantequilla hasta conseguir una masa integrada y cuando la tengamos, la repartimos uniformemente por el fondo de los 12 vasitos, aplastando levemente con una cucharilla para que toda la masa se reparta por igual. Se pueden meter en la nevera si se desea y mas ahora en verano. Ahora tocaría esperar mientras elaboramos las 3 capas de choco. 

Ahhhhh, detalle: Si dejáis un poquito de polvo de galleta (sin mantequilla) aparte, luego os servirá para finalizar cada vasito a modo de cúpula. Es interesante que lo tengáis en cuenta.

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Para hacer las 3 capas de chocolate, todas llevan el mismo procedimiento: En un cazo ponemos el chocolate que toque troceado, 200 ml. de nata, ( que es justo el tamaño de un paquete pequeño) 200 ml. de leche (truco: una vez vaciado de nata, solo tenéis que rellenar el mismo envase con la botella de leche y os saldrá la cantidad perfecta), 50 gr. de azúcar y empezamos a cocer con fuego medio. Cuando notéis que la mezcla está integrada, varillas en mano, incorporáis poquito a poco el sobre de cuajada y sin prisa pero sin pausa no paráis de removerlo. Un minuto y estará listo para retirarlo del fuego. 

Aquí es bueno que sepáis 5 cosas:

1) Al incorporarle la cuajada, la mezcla empezará a engordar a una velocidad de vértigo, así que no os durmáis a la hora repartirla por los distintos vasitos. El tiempo entre chocolate y chocolate no es largo y con que esperéis 15 minutos, la capa anterior ya tendrá suficiente consistencia.

2) Antes de verter el chocolate siguiente, coged un tenedor de puntas muy finas y rascar un poco la superficie del chocolate. Esto ayudará a que la mezcla se quede sujeta entre capa y capa y no afectará estéticamente al postre.

3) En el primer chocolate no pasa nada porque va directamente a la galleta, pero en el segundo, es bueno que cuando lo vertáis encima del chocolate anterior, lo hagáis sobre una cucharilla invertida para que el chorro no perfore el chocolate.

4) Esta, como casi todas las tartas, está mejor cuanto mas tiempo se deja reposar en nevera. Así que si la hacéis un viernes por la tarde, el momento ideal para comérsela (si es que aguantáis) es el sábado a mediodía 😉 

5) Para espolvorear la cúpula de galleta, esperad hasta antes de servir, con ello lograréis que mantenga algo de sequedad que ayuda al contraste y que no se humedezca.

Nada mas, ¡Buen provecho goloson@s :-P!

La Seu de Dénia o de como los detalles y los gestos importan

Dénia estaba preciosa. Magnífica. Calurosa pero intensa. Tranquila pero con un sublime bullicio de fondo. Eran fiestas, no lo sabíamos. Fue en esta sugerente localidad alicantina y mediterránea un domingo de julio que aparecimos en formato familiar mis suegros, mis cuñados, sobrino, mujer e hijo para pasar un día diferente, de celebración y disfrute. ¿Nuestro destino? La calle Loreto y uno de sus templos gastronómicos mas reconocibles: La Seu. Mis suegros querían invitarnos a comer y habían sido previsores, reservando y encargando un menú de mediodía de los que tan bien habíamos oído hablar y que tenía un precio más que atractivo: 22€ (bebidas a parte).

Con la agradable y fascinante misión pues que teníamos por delante, nos adentramos por esta céntrica calle peatonal, que seguramente, hacía demasiado tiempo que no visitaba y pude comprobar como gastronómicamente, estaba mas viva y apetecible que nunca. Como teníamos tiempo, nos dejamos llevar un poco en ella y parar para tomar una cervecita previa, estimular el apetito y refrescarnos bajo una delicada sombra de las intensas temperaturas. Muchísimos locales con ofertas la mar de atractivas y unos menús del día realmente tentadores a unos precios arrebatadores que me dejaron un poco sorprendido ya que prácticamente en la misma ubicación, locales como Els Tomassets tenían un menú con numerosos entrantes y un caldero meloso de cigala y sepia por 16€. Lo mismo ocurría en el Ca Pepa Teresa, en este caso a 20€. La cerveza la terminamos tomando en el tradicional y añejo Miguel Juan, donde por cierto, me dio la impresión que batían el ‘record’ de la mejor propuesta de menú con entrantes clásicos pero siempre eficaces como mejillones o calamares, pero un más que interesante plato principal de arroz meloso con pato y setas, todo ello por 14€. Desde luego, la propuesta era más que tentadora y las diferencias económicas también. ¿Que ocurre en esta calle sabiendo además que la mayoría de locales que he mencionado hasta el momento comparten la misma familia gestora? Me imagino que es la ley de dar cumplida oferta a todos los bolsillos y apetencias, es posible.

Igual pensáis que me desvío demasiado del hilo principal, pero no lo hago, a veces si, pero en este caso este prólogo responde a sentar las bases para que entendáis el porqué de lo que cuento a continuación.  Nada mas llegamos a La Seu nos encontramos una sorpresa en su puerta, concretamente en la pizarra que anunciaba el menú del día ya que este indicaba que el precio eran 25€… ¿25€? -Que raro, comentamos, si hemos cerrado la reserva y la hemos confirmado a 22€. Bueno, pues como preguntando es como uno no se equivoca, entramos a este espectacular local para confirmar la reserva y de paso corroborar que esta, efectuada con 5 días de antelación, se ajustaba a lo hablado y pactado por teléfono: Pues no. Y a raíz de esa primera contestación se generaron 4 momentos dignos de mención que como titulo en este post, hacen que los detalles y los gestos importen, mucho.

En el momento de preguntar inicialmente, una amable empleada nos confirma la reserva y ante el comentario: -Una cosa, yo he confirmado telefónicamente un menú de mediodía al precio de 22€ pero en la entrada veo que lo tenéis a 25€… me respetaréis el precio ¿no?. o bien no supo como reaccionar o bien se quedó en fuera de juego porque en ese momento se generaron 4 situaciones que, para mi, no son nada propias de un restaurante como este:

1) …pues no, es que hoy son fiestas y es el precio que tiene | Fantástico….»Hoy es fiesta«. ¿Y? ¿Yo que quiere que le haga? Ante la cara de sorpresa llego el momento 2.

2) ...ahhhh, es que estamos avisando a todas las personas por teléfono | Vaya y el mio justo se debe haber traspapelado porque a mi no me ha llamado nadie. La cara de circunstancias y la insistencia llevó a la situación 3 y a «un momento que aviso a la encargada«.

3) …hola, si si, esto es porque hoy el menú incluye gamba | ¿Ah si? ¿Pero en qué quedamos? ¿Son fiestas o las gambas? Yo pienso que ninguna de las 2 y lo digo con conocimiento de causa porque he visto bastantes días en la web de este restaurante sus menús de mediodía y en muchas ocasiones han incorporado gamba/cigala y estos han sido expuestos tanto a 18€ como a 22€. Claro, que la respuesta 4 es la que acabo de romperme todos los esquemas…

4) …bueno, pues les quito las gambas y les dejo el menú a 22€ | ¡Toma ya! Yo en ese momento hubiera devuelto cortesmente un ‘muchísimas gracias’ el y hubiera desfilado en busca de un caldero meloso de pato y setas, pero aquí quienes decidían eran mis suegros y bien por la hora, bien porque ya estábamos allí o bien porque son buenas personas y muy formales, nos quedamos allí. 

Aclarar dos cosas, pues me parece conveniente: Toda esta conversación se desarrollo en un tono cordial, buenas caras y atención por parte de la responsable del establecimiento, que es una chica muy amable. Sin alteraciones, simplemente intentando entender que estaba pasando. También, comentar que desde el inicio y como os podéis imaginar, los 3€ no suponían ningún drama, ni ningún problema. No. Jamás. Nunca podrían determinar el sentido de una comida, esta claro. Lo que si lo determina son estos detalles, estos gestos y que no se respete lo que uno acuerda. Eso sí que me parece llamativo ya sean 20€ o 0,50 cent. La seriedad y rigurosidad, para mi, si cuentan y marcan las diferencias. En fin, si todavía no os habéis cansado de leer, comentaros que queda aún queda un ‘quinto’ momento.

La Seu Dénia

Superada esta primera (y poco positiva) impresión nos adentramos en esta espectacular infraestructura, mezcla de tradición y modernidad y que como punto mas llamativo, a mano izquierda tiene como una especie de simulación de pared de hielo (me recuerda mucho al muro de hielo de Game of Thrones), a mano derecha una amplia y visible cocina, lo cual siempre es un gran detalle y en la parte mas al fondo dispone de un comedor a modo de reservado, que respeta y deja al descubierto los antiguos muros de carga de la casa tradicional. Otros detalles estéticos a destacar son sus dos plantas superiores, ascensor interno de cristal y techo ídem que permite inundar la estancia con una agradable luz natural.

Una vez sentados y amablemente atendidos, nos dejaron un papelito con lo que iba a ser el menú del día donde aparte de los fijos, debíamos elegir un arroz a mesa cerrada. Las opciones eran Caldero meloso de cigalas y sargo, arroz a banda y arroz con carne y setas. Yo hubiera elegido el caldero, pero la mesa votó a banda y a banda fue lo que pedimos. En esas estábamos cuando la encargada volvió a la mesa y protagonizó el 5º momento pues nos comentó que «da igual, os voy a servir el menú con las gambas y os lo cobro a 22€«. ……Bien. Un buen tanto sinceramente, pero a mi juicio este llegaba tarde pudiendo haberlo tenido cuando se mantuvo la conversación inicial. Detalles y gestos. Agradecidos pero… entiendo que es complicado darle la vuelta a la impresión inicial.

El menú se inició con pan y torrajo de ajo aceite. Unas bandejitas con 2 trozos de pan tostado por persona (no casero) donde uno de ellos llevaba una buena dosis de allioli que había sido marcado en plancha. Un pequeño mortero de tomate rallado con aceite también hizo acto de presencia junto al plan. Muy original lo del allioli ‘planchado’, estaba francamente rico.

La Seu Dénia

Continuamos con un Cucurucho de boquerones con salmorejo. El nombre de este plato nos llamó la atención a todos, porque el ‘cucurucho’ ni estaba ni se le esperaba, a no ser que a una taza traslúcida ahora se le llame así. Aquí lo fundamental es que el salmorejo tenía una textura cremosa muy lograda, un sabor delicioso con el tomate como protagonista pero no copando todo el gusto, nada excesivo. Unos boquerones fritos y semi-rebozados coronaban el plato aunque en mi opinión, poco le aportaban.

Seguidamente llegaron a mesa 2 fuentes de Tataki de atún con mezclum de lechugas aliñadas y crudité de verduras. Cada fuente contenía 1 trocito para cada persona. Ciertamente rico. El aliño estaba algo picante, pero tal y como cabría esperar, no era un picante con tintes de wasabi, era mas bien una pimienta, que por cierto, combinaba francamente bien con los crudités, las lechugas y el atún en boca. La textura del atún no era la usual para un tataki y mas bien, lo que asemejaba era algo parecido a un carpaccio. Esto no tiene porqué ser malo, simplemente viene condicionado por el grosor de la pieza, y en este caso, eran delgaditas. Otra cosa que me llamó la atención fue el (no sé ni como definirlo) dichoso color tornasolado que me encuentro mas frecuentemente de lo que quisiera en las piezas de atún. Estoy hablando, por ejemplo, de esa película entre verdosa y multicolor que a veces puedes ver en la nevera de tu casa si te has olvidado unas lonchas de jamón serrano durante algún tiempo. ¿Alguien sabe con exactitud a que responde esto y que significa?. He buscado información pero no encuentro nada que explique con claridad a que se debe este fenómeno. 

Tras el Tataki llegó la gamba (¿de la discordia?) hervida. 1 gamba por persona y la presentación francamente buena pues llegaron a la mesa en dos bandejitas de cristal con agua, hielo y limón. Ni un pero. Producto fresquísimo, rico, jugoso y por lo que me comentó mi cuñado (que es un sensor humano para el ácido bórico), estas llevaban el mínimo. Bravo.

No lo he comentado, pero para acompañar el menú pedimos algunas sin, cañas, aguas, cocacolas varias y también algunas copas sueltas de vino blanco, en este caso se nos sirvió directamente una referencia de Utiel-Requena llamada Las 2 Ces. La clásica macabeo de la zona pero con sauvignon blanc. Color amarillo brillante tirando a dorado, algo cítrico en gusto y aroma y fresquísimo en boca. El caluroso día era lo que pedía, algo facilón y agradable de beber.

A continuación llegó un cuenco pequeñito con el denominado Figatell de atún con berenjena a la brasa. Para comer de un bocado. El figatell bien, la salsita correcta y el minúsculo trocito de berenjena casi lo mejor ya que tenía un acertadísimo toque ahumado. (Se me olvidó la foto, lo siento).

El último de los entrantes fue sin duda el mejor: Huevo poché con salteado de setas y patata trufada. Delicioso. Tremendo. Buenísimo. Jugoso y sabroso. Sabor perfecto y temperatura también. Romper la yema, mezclarla con el puré y con las setas y llevártelos al unísono a la boca resultó un auténtico festival. Como digo, lo mejor del menú. Imagino que alguien estará pensando que estamos hablando de un plato demodé y muy manido pues se trata de huevo a baja temperatura, otro más. Si alguien opina así lo respeto, pero que sepa que se pierde un auténtico manjar que vence y convence todas las veces que haga falta. 

Como yo estaba sentado al lado de la ventana de la cocina, sabía que el arrocito estaba a punto de llegar. Menuda cocina por cierto. Limpia, perfectamente organizada y un trabajo en equipo basado en puestos individuales perfectamente defendidos que estaban dando fantásticos resultados. Me gustó ver también alguna camisa con el bordado del CdT, sinónimo de garantía de buen hacer siempre.  Y así fue, el arroz a banda, en este caso para 7 porque mi sobrino de 3 años comía del mismo, nos fue presentado. ¿Que puedo contar del arroz? Varias cosas: Sabor excelente, sin palitativos. Buen fondo y mejor sabor. Muy sabroso. La textura del grano tirando a durita o lo que decimos en esta zona ‘teset’ y que para mi gusto es la textura de grano ideal. Y por desgracia,  decir por último otra cosa: Escaso. Si, muy poca cantidad. Me da rabia porque no hice una foto del mismo emplatado, porque además, el tamaño de los platos era el de un plato de entrante, no principal y de forma cuadrada. Muy poquito arroz y es una pena. Sírvase decir como detalle que mi sobrino de 3 años que come como un pajarito, repitió dos veces y es el único que pudo hacerlo. Con eso os hacéis una idea de, por una parte, lo rico que estaba y por otra lo limitado en cantidad del mismo. Si hablaramos de chuletón de vaca de trabajo lo entendería, si lo hacemos de añadir algún puñadito adicional de arroz no, lo siento, y mas sabiendo los márgenes de maniobra que se tiene en los mismos. El menú en líneas generales creo que pecó de lo mismo: de cantidades excesivamente ajustadas.

La Seu Dénia

El capítulo postres agradó y sorprendió. Sin preguntar opciones, por un lado nos trajeron 3 platos con una pequeña porción de tarta de 3 chocolates con una textura riquísima muy cercana al mousse y por otro, 3 copas de crema de fruta de la pasión con una especie de mousse de frambuesa. Riquísimos ambos pero si tengo que quedarme con uno, lo haría con la copa sin duda por su contraste de cremosidad y esponjosidad junto con el contrapunto ácido y dulce al mismo tiempo.

No tomamos café ni infusiones para poder hacerlo continuando nuestra visita a Dénia y como veis en la foto, la cuenta ascendió a 183€ en total. Destacar que el precio por persona se fue hasta los 30,50€ y que el ‘platito’ de arroz de mi sobrino fue cobrado a 10€. Ahí lo dejo.

Fin de la comida: ¿Volveré alguna otra vez a La Seu? Quizás, pero si depende de mi, pasará muchísimo tiempo. He sido conocedor de todo el potencial que tiene esta agradable calle peatonal y quiero recorrérmela de arriba a abajo para poder ser partícipe en primera persona de las atractivas ofertas que las pizarras de los bares y restaurantes me mostraron y que estoy deseando degustar. Creo que este verano-otoño-invierno, mi familia y Miss Loreto tendremos más de una cita 😉

Lo confieso: Yo también soy gastroadicto al smartphone | ElSumiller.com Junio 2014

Junio14

Pues sí, lo confieso con el sano ánimo de empezar terapia y curarme pronto. Y sí, esto cada vez se nos está yendo más de las manos (si bien sea un mal ejemplo si estamos hablando de un smartphone, ya que cualquier caída puede ser sinónimo de fatalidad y rotura, aunque ¿No hay mal que por bien no venga, o no?). Pero en fin, concentrémonos en el asunto y en lo que a gastronomía concierne: Ya no podemos vivir sin nuestro teléfono en la mesa. ¿Por qué? Vamos a averiguarlo.

El caso es que según nos cuentan en la fantástica web protocolo.orgya es algo común que esta invasión que ha llegado al entorno de la mesa provoque que en muchas ocasiones, el smartphone se coloque sobre el mantel como un cubierto más”. Es cierto que por tanto, deberíamos hacer uso de reglas acordes a la etiqueta como dejarlo apagado durante toda la comida, no mostrarlo encima de la mesa, evitar interrupciones sonoras y en definitiva, no entorpecer el normal desarrollo de la comida o cena, pero todos a estas alturas somos conscientes que hemos desterrado (para nuestra desgracia) estas reglas de protocolo de nuestras veladas gastronómicas.

Entonces, ahora que hemos certificado que somos bastante ‘maleducados’ en este sentido… ¿Qué está ocurriendo? Pues para mí la conclusión es tajante: Nos hemos convertido (por si no lo éramos ya) en absolutos EXHIBICIONISTAS digitales. Y lo que es más preocupante: Lo hemos asumido como algo normal y que es una propiedad intrínseca asociada a las Redes o Canales Sociales. ¿Sí? ¿No? Yo lo tengo clarísimo.

De la misma forma que con Foursquare le estamos constantemente diciendo al mundo donde estamos a cada momento, algo que ya adelanto que yo no recomiendo en absoluto, que puede poner en riesgo nuestra intimidad y seguridad y que además tal y como leí en un meme hace poco… “Estudios recientes demuestran que se puede ir y volver de un sitio sin necesidad de contárselo a nadie”. De la misma forma que hacemos esto,  ahora también necesitamos decirle al mundo donde y qué estamos comiendo. Esto está muy bien, y además va muy vinculado a la pasión y fiebre gastronómica, que al igual que cualquier otra pasión, requiere de dedicación. El problema viene cuando si para ejercer esa pasión, tenemos que alterar una comida o sumarle a la misma elementos discordantes. No hablo de terceros… ¡a mí me pasa! Voy a un sitio a comer y ya estoy pensando en cómo voy a hacer las fotos de lo que voy a comer y ay de que se me olvide algún plato porque he cometido la barbaridad de comérmelo sin pensar en que antes debía ‘retratarlo’. Como veis, termino olvidándome que estoy sentado con mas comensales, que de la costumbre, ya lo asumen como algo normal, pero no, realmente no lo es, porque ya que está el teléfono encima de la mesa, te entra algún whassapp que no puedes evitar mirar, te han mencionado en un tuit, también un e-mail… Si, ya sé que no soy único, somos legión, pero realmente no es un consuelo.

Así que para concluir hago un llamamiento a la sensatez digital por el bien de los que nos rodean y principalmente de nosotros mismos. Seguro que si nos esforzamos un poco lo conseguimos y además nos daremos cuenta que “no hay mejor red social que estar en una mesa rodeado de buenos amigos”. Nos leemos en julio ;).

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Créditos de la foto que ilustra el artículo: Antonio Crespo – Director del CdT Alicante ¡Fotaza! 😉