Archivo del Autor: Oskar García

¿Hay vida después de un banco?

Para el emprendedor es un mal trago dirigirse a una entidad financiera para que avale su proyecto, pero debemos enfrentarnos a esta situación con absoluta dignidad y convencidos de que nuestro negocio lo merece… Cuarto post  con un reply de mis 5 colaboraciones para la gente de www.beneficiosconmarketing.com.

…Además, por naturaleza, somos muy dados a pensar en negativo, por lo que a veces la predisposición para encarar este trámite fundamental, quizás no sea la más adecuada. No se nos puede culpar, ya que por desgracia, hemos tomado como habituales la mala praxis de los bancos y lo que es peor, las hemos asumido como algo cotidiano. A esto además, debemos añadirle la actual coyuntura económica que multiplica exponencialmente las probabilidades de que nuestra petición o estudio de proyecto sean denegados directamente.

Tocar este tema es meterse en un campo de minas antipersona y daría para mucho, pero en líneas generales el emprendedor, empresario y demás clientes deben de preguntarse porqué tienen que acabar pagando (como siempre) los desmanes y pésima gestión económica de determinadas entidades bancarias. Esto se eleva a la categoría de paradoja porque si resulta que, por poner un ejemplo, un empresario con un pequeño negocio como podría ser el de una ferretería, hace mal su planteamiento inicial o no realiza un D.A.F.O para optimizar su empresa o elige de forma errónea su ubicación o ha segmentado mal su nicho de mercado y por desgracia tiene que echar el cierre al negocio, el banco se lo “va a merendar” directamente sin mediar palabras, sentimientos ni otros factores. Ellos dirían que “Business is Business”, que es una bonita frase que traducida al castellano quiere decir que probablemente no podamos volver a pedir un crédito en, al menos, una galaxia habitada.

Esta forma de actuar supone un duro palo pero resulta insultantemente hipócrita cuando comprobamos que si por el contrario, es el banco el que se equivoca y no sabe gestionar su negocio ¡no pasa nada! Vendrá  el estado o el Banco de España, inyectará capital y compensará las cuentas como está pasando en la actualidad con la principal entidad financiera de los “alicantinos” (si, somos muy ilusos, que le vamos a hacer). El ferretero cerrará y arrastrará un lastre económico de por vida, el banco, seguirá abierto ¡eso faltaba!

¿Entonces, el panorama es absolutamente desolador? Pues eso puede parecer, pero nosotros no vamos a tirar la toalla tan fácilmente y vamos a buscar alternativas prácticas que nos permitan poner en marcha financieramente nuestro proyecto. Lee el resto de esta entrada

La CREATIVIDAD e IMAGINACIÓN como señas de identidad de mi negocio

El término “creatividad” fue introducido pensando en un modelo de productividad, dándole un sentido de aptitud y acción por crear, por producir algo, por diferenciarnos… Tercer post de mi colaboración para www.beneficiosconmarketing.com 

Hay estímulos que movilizan a las personas para ser empresarios, como por ejemplo: La autonomía y libertad para tomar decisiones,  para asumir riesgos, el buscar el reconocimiento y prestigio con la gente con la que se relaciona, desarrollar una vocación de forma independiente, convertir un sueño o desafío en un proyecto de vida individual y/o familiar, etc.

Tener una empresa propia es una experiencia que puede darnos muchas satisfacciones personales, desarrollo, currículum, status e incluso otras más “mundanas” como el dinero (como si alguna vez pudiéramos dejar de pensar en cual es el objetivo de todo negocio que se precie y lo que nos permite poder continuar con las iniciativas que desarrollamos). A pesar de que con la coyuntura económica actual muchos pensamos que vale la pena enfrentarse al desafío que supone ser empresario, estas son algunas de las razones por las cuales uno se aventura a dar este paso: Se está sin empleo y quiere intentar una mejora mediante un trabajo por cuenta propia o ha trabajado muchos años en relación dependiendo de otros y no tolera más el trato de los encargados o gerentes o soy un profesional con una gran experiencia en empresas importantes y quiero lanzarme al desarrollo profesional personal o quizás se me ha presentado la oportunidad para colaborar con los ingresos familiares y desarrollar mi propia andadura empresarial.

Como vemos, son muchas las situaciones, además de las señaladas, que conducen a una persona a lanzarse a la iniciativa de montar un negocio. Lee el resto de esta entrada

Apple Pie o Tarta de Manzana estilo USA

Me animo a publicar esta receta tras comprobar como todo aquel  que ha probado ‘el invento’ ha hecho comentarios positivos. Como siempre, la receta que os propongo la he adaptado a mi criterio y a los ingredientes que suelo tener por casa, pero está basada en la receta clásica americana, ya sabéis, la de la típica escena en que la tía Kate deja en la repisa de la ventana una para que se enfrié mientras el pícaro hijo de los Johnson acecha entre los arbustos para poder hincarle el diente 🙂 En fin, puestos en materia,  empiezo comentándoos  los ingredientes que necesitaremos, por un lado para la masa de la tarta y por otro para el relleno :

Ingredientes para la MASA:

  • 120 g de mantequilla
  • 300 g de harina de fuerza
  • 1 cucharada de azúcar
  • 65 g de manteca de cerdo ibérico
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 1 cucharadita de sal
  • 3 cucharadas de agua
Iniciamos la receta elaborando la masa ya que tras hacerla y mientras preparamos el relleno, esta reposará un ratito, cosa que le viene fenomenal al resultado final.  Ponemos en un bol  la harina, el azúcar, la esencia de vainilla, la sal, la mantequilla en daditos, la manteca en ídem (que previamente hemos dejado un rato a temperatura ambiente), el agua,  y se inicia la  mezcla de todo (importantísimo, hay que hacerlo A MANO) hasta que se convierta en una masa consistente que no deja restos pegados al bol. Hacemos una bola, tapamos con film y la dejamos reposar en la despensa o en un sitio a temperatura ambiente, si es posible donde no haga demasiado calor.
Ingredientes para el RELLENO:
  • 900 g de manzanas Golden (amarillas) o unas 4 piezas grandes.
  • 110 g de azúcar
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 1/2 de limón
  • 3 cucharadas de harina de fuerza
  • 1 cucharada de canela en polvo
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada rallada
  • 1 cucharada de jengibre fresco rallado
Como veis, yo directamente ya me he pasado el primer ingrediente por el forro y he utilizado unas hermosísimas manzanas Granny-Smith para la misma. ¿Porqué? Básicamente por 3 motivos: Primero porque son las que tenía en casa, segundo porque me la había comprado mi madre con todo el amor del mundo 🙂 y tercero, porque me apetecía cambiar un poco la receta de siempre y aportarle un puntito ácido al relleno dado que esta es una de las características mas destacables de esta variedad de manzana. Pelamos y cortamos las manzanas en finos gajos y los vamos incorporando a un bol, añadiendo por cada manzana troceada  un chorro de zumo que hemos obtenido con el medio limón, esto se hace para evitar que se oxiden. Por otra parte y en un tazón, ponemos y mezclamos el resto de ingredientes: Harina, azúcar, jengibre, vainilla, canela y nuez moscada. El resultado debería de ser mas o menos esto:
Bien, nos queda incorporar la mezcla del tazón al bol con las manzanas y remover cuidadosamente para, por un lado, no romper los gajos de manzana y por otro, conseguir que la mezcla quede perfectamente repartida por todo el bol. Notaréis como las manzanas comienzan a ‘sudar’ y como se empieza a general líquido en el bol: Es una buenísima señal de que lo estamos haciendo bien (por cierto, las Granny-Smith sueltan un poquito mas de agua que el resto de manzanas, si esto os preocupa, se soluciona añadiendo a la mezcla una cucharada adicional de harina). Tapamos el bol y lo dejamos reposar un ratito para que el relleno vaya fraguándose.
Ahora toca el momento de la masa (no confundir con Hulk): Ponemos un poquito de harina en el banco donde vayamos a amasar y también, frotamos con ella el rodillo de amasar. Dividimos la masa en 4 partes (2 de ellas un poquito mas grandes) si queremos hacer un par de tartas de tamaño medio (ha sido mi caso)  o directamente en 2 trozos (1 un poquito mas grande) si lo que vamos a utilizar es el clásico molde desmontable que todos tenemos en casa y que si no recuerdo mal, es de 26-28cm. Nos ponemos a amasar con cuidadito de no quebrarla y asegurándonos de que el banco tiene suficiente harina que evite que se pegue a la encimera ya que a la hora de despegarla se nos rajará y tendremos que volver a empezar.
También es importante tener en cuenta que antes de empezar a amasar hay que untar los moldes con manteca o mantequilla para que el desmoldado sea perfecto. Una vez tenemos amasado el trozo grande que  utilizaremos de base, lo colocamos con cuidado, tapando con masa rebosante/sobrante los posibles ‘agujeros’ que puedan hacerse o zonas donde no ha llegado la masa y procedemos a incorporarle el relleno.
Nos resta amasar el resto de masa que nos servirá de ‘tapa’ y a la que para finalizar, le haremos con un cuchillo una incisión en forma de cruz que abriremos con cuidado para formar una ‘chimenea’ y después espolvorearemos con  un poquito de azúcar. Hay quien unta un poquito de huevo batido por encima, esto es opcional y si gustáis pues adelante. La ventaja de esto como veréis mas adelante es que la tarta al meterse en el horno irá obscureciendose a medida que esté hecha, de la otra forma, la pasta se queda mas o menos igual.

Tema horno: 30 minutos en posición calor bajo + aire a 185º y 10 minutos adicionales en la posición calor superior e inferior a 175º. Yo también lo que acostumbro a hacer es abrir el horno un par de veces y ver como está. Esto os puede llevar un poco a engaño las primeras veces ya que si no untáis la parte superior con huevo batido, esta no se pondrá oscura con lo que la sensación será que aún le falta tiempo pero suele ser al contrario. Una vez ha pasado el tiempo marcado, se puede apagar el horno y dejarla un poquito mas con el calor residual y con eso será mas que suficiente.

En fin, este que veis es el resultado final. Normalmente no suele ‘rebosar’ por los lados pero creo que esto se debió al tipo de manzana que utilicé y que genera más cantidad de agua. Que nadie se asuste por este hecho y por si al sacar ‘la joya’ del horno la ve muy líquida. Simplemente hay que dejarla enfriar un ratito (si lo hacéis en la ventana todos los gatos del mundo acudirán cual flautista de Hamelin) y el relleno cuajará. Este es el aspecto que queda tras desmoldar y cortar, cortar, cortar y dejar la última porción…

Para finalizar comentaros algunos trucos adicionales:

  • Esta tarta está mucho mas rica cuanto mas tiempo esperamos para comérnosla. Es decir, que si podemos tenerla un par de días en la despensa mucho mejor. El problema es que es muuuuuuy difícil aguantarse 😛
  • No necesita nevera.
  • Para tomarla perfecta le daremos un golpe de unos 20 seg de microondas. Simplemente templarla.
  • Para redondear su sabor, acompañarla de una salsa blanca fruto de mezclar: Nata 22%MG, leche, un poco de azúcar y un poquito de esencia de vainilla que igualmente templaremos en el microondas.
  • Si queremos rizar el rizo y que los invitados que la prueben nos adoren de por vida como los nuevos dioses de la cocina, además de lo anterior le debemos añadir una bola de helado de vainilla de la mejor calidad que encontremos. (solo vainilla, sin combinaciones tipo macadamia, cookies ni chocolate).
  • La tarta, la crema y el helado en un plato es una experiencia única que recuerda mucho a las Tatin que sirven en Europa central (este dato tan erudito y que queda tan interesante me lo han contado porque yo lo mas lejos que he viajado ha sido a Marina d’Or – Ciudad de vacaciones ¿dígame? )  🙂
  • Solo me resta desearos muy buen provecho y que sorprendáis a vuestra pareja, amigos e invitados… ¡Os pedirán que la repitáis seguro!